América

Un juez ordena liberar a 17 prisioneros de Guantánamo

por primera vez

Martes 07 de octubre de 2008
En una esperada decisión, el juez de distrito Ricardo Urbina, en Washington, leyó su dictamen en una audiencia para determinar el destino de 17 presos de la etnia uigur, una minoría china de religión musulmana, que reclamaban su puesta en libertad de la prisión en la base naval estadounidense. Se trata de la primera ocasión en la que un juez determina que se pongan en libertad en suelo estadounidense a presos de Guantánamo.

El grupo de uigures deberá comparecer el viernes para una audiencia, ordenó Urbina. El magistrado señaló en su argumentación que la Constitución estadounidense prohíbe detenciones indefinidas sin causa ni cargos. Sin embargo, hasta el momento no está claro cuándo se pondrá en libertad a los presos o si el Departamento de Justicia planea apelar la decisión del juez Urbina.

Un portavoz indicó que ese Departamento estudia la sentencia. El magistrado emitirá una opinión escrita sobre el caso mañana, informaron fuentes judiciales. El dictamen supone un revés para la administración del presidente George W. Bush, que había alegado que los jueces federales no tienen autoridad para ordenar liberaciones en suelo estadounidense de detenidos en Guantánamo. El grupo de musulmanes chinos, que lleva casi siete años detenido en Guantánamo, esperaba desde 2004 su puesta en libertad.

Permanecían prisioneros en la base naval desde que fueron capturados en 2001. Habían estado residiendo en un campo de entrenamiento talibán en Afganistán y cruzaron las montañas a Pakistán, donde fueron detenidos por las autoridades de ese país, que los entregaron a EEUU Entonces el Pentágono ya había determinado que ninguno del grupo representa un peligro para EEUU, pero los mantenía retenidos porque no había conseguido un tercer país que se ofreciera a acogerlos.



En China, la minoría uigur -una etnia vinculada a las tribus turcomanas del centro de Asia- vive en el este, en la provincia de Xinjiang, y es protagonista de un movimiento en favor de una mayor autonomía dentro de la República Popular. Pekín rechaza de manera tajante cualquier iniciativa para una mayor autonomía y ha hecho frente con dureza a lo que considera actividades separatistas.

El Gobierno chino pidió a EEUU el traspaso de la custodia de los chinos musulmanes, pero la administración Bush y organizaciones de derechos humanos temen que el grupo de detenidos pueda ser torturado si es devuelto a su país de origen. Los esfuerzos del Gobierno estadounidense por encontrar un país que acepte a esa minoría han sido infructuosos por el miedo de muchos Estados a recibir represalias diplomáticas por parte de China.

En 2006, Albania accedió a acoger a cinco uigures presos en Guantánamo, pese a las protestas de China. Si finalmente se permite la liberación del grupo de uigures en EEUU, una asociación de musulmanes chinos en el área de Washington ha prometido acogerlos.

Tras conocer la decisión del juez Urbina, la organización Human Rights Watch (HRW) celebró la liberación de los 17 detenidos en Guantánamo. "Una vez más una corte federal ha rechazado la teoría de la administración de Bush de que su decisión puede triunfar sobre la revisión judicial y los derechos constitucionales", afirmó Jennifer Daskal, la principal abogada en asuntos de lucha contra el terrorismo de HRW.

El Gobierno de EEUU mantiene a cerca de 265 personas retenidas en Guantánamo, la prisión en la base naval en Cuba establecida en 2002 para albergar a sospechosos de terrorismo. Estados Unidos considera a estos presos "combatientes enemigos" y no ha presentado cargos contra buena parte de ellos.

Casa Blanca "en profundo desacuerdo" con la liberación
La Casa Blanca expresó este lunes su "profunda preocupación y desacuerdo" con la orden de un tribunal de poner por primera vez en libertad en territorio de EEUU a un grupo de detenidos de Guantánamo. En un comunicado, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, afirmó que la decisión del juez de distrito Ricardo Urbina "es contraria" a las leyes estadounidense, "incluidos los reglamentos federales de inmigración aprobados por el Congreso".

El Departamento de Justicia pedirá esta misma noche una suspensión urgente del cumplimiento de la sentencia y presentará una apelación de inmediato, explica Perino. Si se respetara el dictamen del juez Urbina, asegura la portavoz, "podría usarse como precedente para otros detenidos en Guantánamo, incluidos enemigos jurados de EEUU, sospechosos de planear los ataques del 11 de septiembre de 2001, que podrían buscar que se les pusiera en libertad en suelo de nuestro país".

El Gobierno de EEUU, agrega, seguirá buscando mientras tanto un tercer país que quiera acoger a los 17 presos, ciudadanos chinos de la minoría étnica uigur, de religión musulmana, a los que se refiere la sentencia. Se trata de la primera ocasión en que un juez determina que se pongan en libertad en suelo estadounidense a presos de Guantánamo.

La Administración del presidente George W. Bush había alegado que los jueces federales no tienen autoridad para ordenar liberaciones en suelo estadounidense de detenidos en Guantánamo.

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