Estamos en estos días conmemorando el primer viaje de san Juan Pablo II a España. Fue una visita, hace ya cuarenta años, de diez días, del 31 de octubre al 9 de noviembre y que tuvo como etapas Madrid, Ávila, Alba de Tormes, Salamanca, Guadalupe, Toledo, Segovia, Sevilla, Granada, Loyola, Javier, Zaragoza, Montserrat-Barcelona, Valencia y Santiago de Compostela , ciudad desde donde Karol Wojtyla nos dijo adiós con estas palabras: ”Son nombres que han penetrado definitivamente en fibras muy hondas de mi ser, hechos imagen de un nombre querido: España”.
Un viaje aquel que tuvo para mí un significado especial pues participé en la preparación oficial de la visita y también en el aspecto informativo bajo la batuta de Eugenio Nasarre, a la sazón Director General de RTVE, y el recordado Juan Roldán, Director de los SS.II de TVE. La peregrinación a nuestro país, como le gustaba definirla al entonces Papa, estaba prevista para el año anterior, pero el atentado que sufrió san Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 lo pospuso y se fijó como nueva fecha el 15 de octubre de 1982, festividad de Santa Teresa, pero al haber disuelto Las Cortes, el entonces presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo y fijar las elecciones para el 28 de octubre, las autoridades españolas y vaticanas convinieron posponer el inicio de la visita para el 31 de octubre. Pero el Papa, ante el retraso, tuvo el detalle inolvidable de concederme una entrevista—declaración en su despacho el 15 de octubre, que emitimos esa noche en el Telediario desde Roma, siendo la primera vez que se emitía un informativo en directo desde el extranjero.
Así, el Papa llegó a nuestro país tras la abrumadora victoria socialista con 202 diputados y con la expectación de oír sus palabras tras el cambio político en nuestro país. Juan Pablo II recorrió, como hemos dicho, 16 ciudades de 14 provincias. Eso teniendo en cuenta que todas las noches durmió en la Nunciatura, en la capital de España, menos una, que pasó en Zaragoza. Pronunció 47 discursos oficiales, más muchos saludos improvisados. Entre los actos más multitudinarios, más comentados y también con más connotaciones políticas, de aquel programa estuvieron la misa por las familias cristianas, que tuvo lugar en la Plaza de Lima de Madrid el 2 de noviembre, y el encuentro con los jóvenes, también en la capital, en el estadio Santiago Bernabéu, al día siguiente. Un encuentro con un llamamiento a todos esos jóvenes que ahora tendrán alrededor de los 60 años y a los que pidió: Habéis de ser vosotros mismos, sin dejaros manipular; teniendo criterios sólidos de conducta. En una palabra: con modelos de vida en los que se pueda confiar, en los que podáis reflejar toda vuestra generosa capacidad creativa, toda vuestra sed de sinceridad y mejora social, sed de valores permanentes dignos de elecciones sabias. Es el programa de lucha, para superar con el bien el mal. El programa de las bienaventuranzas que Cristo os propone”.
Un mensaje que quedó en el corazón de aquellos jóvenes que vieron como sus hijos volvieron a escuchar a san Juan Pablo II en su último viaje a España en mayo de 2003. Aquel día, 34 de mayo, el Papa en Cuatro Vientos les recordó “Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores”.
Todos recordamos los viajes de los Papas a España. San Juan Pablo II en cinco ocasiones, 1982, 1984, 1989, 1993 y 2003 y Benedicto XVI a Valencia en 2006, Santiago de Compostela en 2010 y Madrid en 2011.
Ahora, muchos se preguntan ¿cuándo vendrá FRANCISCO a España?. La respuesta la tiene solo él, que por ahora quiere ir a las periferias, como la visita que hace estos días Bahrein, con un mensaje de diálogo con el mundo musulmán, donde el gobierno de ese país, de liderazgo suní, acoge una conferencia interreligiosa sobre la coexistencia entre Oriente y Occidente, a pesar de las acusaciones de que discrimina a la mayoría chiita del país. Allí FRANCISCO ya ha dicho que” los derechos humanos no deben ser violados sino promovidos” y que la “libertad religiosa debe ser completa y no limitada a la libertad de culto”.
Unas periferias que necesitan un “testigo de la esperanza”, como fue el lema de aquel primer viaje de san Juan Pablo II a España. Aquí a nuestro país, esperamos a FRANCISCO, que seguro vendrá en cuanto algunos dejen desde aquí de poner zancadillas a su Pontificado. Zancadillas de las que está muy bien informado.