Opinión

Opciones para las empresas españolas

Ricardo Ruiz de la Serna | Martes 07 de octubre de 2008
Después de que el pasado 9 de septiembre la Asamblea Nacional ratificase el Acuerdo de Estabilización y Asociación con la Unión Europea, Serbia camina decidida hacia la Unión Europea. La agenda legislativa del gobierno serbio para el segundo semestre del año 2008 comprende cincuenta y dos modificaciones y desarrollos legislativos en materias tan relevantes como la protección de datos, el régimen de la extranjería, el transporte y la distribución de hidrocarburos, el comercio electrónico, la lucha contra la corrupción y la financiación de partidos políticos. El objetivo del gobierno es lograr en 2009 la candidatura al ingreso en la Unión Europea y reunir en 2012 todas las condiciones para el ingreso, que esperan para 2014. Las condiciones económicas de la república balcánica son esperanzadoras. Desde el punto de vista macroeconómico, ofrece a las inversiones estabilidad y crecimiento. Destacan las oportunidades en sectores estratégicos como la energía, el transporte y las telecomunicaciones. El Gobierno continúa una amplia política de privatizaciones que abarca desde la industria automovilística hasta la minería pasando por el turismo, el sector inmobiliario, la construcción y la banca. La italiana FIAT va a invertir en joint venture con el gobierno 700 millones de euros en la fábrica Zastava de Kragujevac, que espera producir 200.000 vehículos al año y generar 3.500 puestos de trabajo. Las infraestructuras en Belgrado suponen una inversión de 530 millones de euros; y la autopista de Nis a la frontera con Bulgaria supera esa cifra y llega a los 600 millones. Serbia es hoy más que nunca un posible mercado para la inversión extranjera y un país ansioso por estrechar sus relaciones con Europa. La inversión española es hoy mínima, pero puede crecer en sectores como la construcción en que las empresas españolas han demostrado sobradamente sus capacidades. Para Serbia, España es un modelo de cómo se puede evolucionar de un régimen autoritario a uno democrático y nuestro país goza de gran popularidad por la posición de la diplomacia española respecto de la autoproclamada independencia de Kosovo: España no la ha reconocido. En el pasado, desplegamos tropas en los Balcanes que han realizado una labor encomiable. Sin embargo, hay cosas que los ejércitos no pueden hacer. El papel de la sociedad civil, los empresarios y los inversores es insustituible a la hora de progresar. Es la hora de que sean las empresas quienes contribuyan al desarrollo y al avance de la sociedad, y las españolas están en óptimas condiciones para invertir y trabajar en Serbia. El Gobierno está deseoso de recibirlas, la sociedad las necesita y las reformas acometidas están creando grandes oportunidades de negocio en un país que aspira a entrar en la Unión Europea en pocos años.

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