Editorial

Estados Unidos: polarización y mediocridad política

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 10 de noviembre de 2022

Ni Trump ni Biden pueden cantar victoria. A falta del recuento final, el Partido Republicano ha logrado una pírrica victoria: está a 8 escaños de controlar la Cámara de Representantes, mientras que en el Senado mantienen el empate con los demócratas. Si llegaran a controlar el Senado, entonces sí pondría en dificultades el mandato del presidente. Si no, el resultado sería un fiasco para ellos, que estaban eufóricos por unos sondeos que les concedían un resultado mucho más amplio.

Pero a falta de ese recuento, el resultado de estas elecciones legislativas ha demostrado que el populismo exacerbado de Trump resulta un lastre para su partido y que la deriva física y mental de Biden supone un problema para el gobierno de Estados Unidos y para el futuro de los demócratas. Norteamérica y el mundo entero saldrían beneficiados si en las próximas elecciones ambos partidos se presentaran con nuevos candidatos.

En el caso republicano, la rotunda victoria del gobernador de Florida Ron De Santis, con 20 puntos de diferencia sobre su rival podría animarle a enfrentarse a Trump para liderar el partido y ser el candidato en las próximas elecciones. Sería una buena noticia que lo lograra. En el Partido Demócrata no hay todavía un recambio para Biden, que en ningún caso debería presentarse.

A la espera, pues, de los resultados definitivos puede decirse que Biden aguanta el chaparrón republicano que vaticinaban todas las encuestas. Pero lo más importante: que Estados Unidos está partido en dos bloques antagónicos por culpa de la mediocridad de sus líderes. Trump debería ser expulsado de la política como responsable del asalto al Capitolio y por animar y apoyar las algaradas de sus seguidores. Y los problemas físicos y hasta intelectuales de Biden suponen un problema para el Partido Demócrata y, en especial para Estados Unidos y el mundo entero.