Esteban Urreiztieta es periodista de máximo prestigio. Sus investigaciones fortalecen al diario El Mundo y se caracterizan por el rigor, la objetividad y la documentación”. El fútbol, además de un extraordinario deporte, se ha convertido en un fenómeno social que, como afirmó Fernando Lázaro Carreter, resulta obligado analizar desde el conocimiento intelectual. Esteban Urreiztieta escribe hoy en El Mundo:
“Según la Intervención General del Estado (IGAE), Gerard Piqué estaba asociado a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), en contra de lo afirmado en distintas ocasiones por la propia institución. Así se recoge en el informe de la intervención al que ha tenido acceso El Mundo. El organismo subraya además que “la relación entre la RFEF y Kosmos (sociedad propiedad de Piqué) se quiso mantener oculta” en lo relativo al contrato que permitió que la Supercopa de España se disputara en Arabia Saudí a cambio de comisiones millonarias para el exfutbolista. “Arabia Saudí pagó (a Piqué) por cuenta de la RFEF”, acredita la IGAE.”.
El periódico dedica una página a desmenuzar las maniobras de Rubiales y Piqué. El lector se entera de que llevar la Supercopa de España a un país árabe no era una insólita ocurrencia. Era un sustancioso negociete para un jugador embaucador y un presidente de la RFEF, presuntamente corrupto.
Las pruebas aducidas son tantas y las evidencias tan rotundas que la Fiscalía debería actuar de oficio de forma inmediata. El fútbol tiene demasiada importancia en la vida social española para que un asunto de tan grueso calibre pueda quedar sin la obligada investigación judicial.
El instinto popular había denunciado ya la incongruencia de que la Supercopa de España se celebrara en un lejano país árabe. A muchos parecía dudosamente razonable que se justificara con los ingresos de los equipos interesados. Pero lo más lamentable es que se trate de un negociete enmascarado entre un avispado jugador y un presidente prepotente y desdeñoso.
Bien por Esteban Urreiztieta y por el periódico que ha publicado la investigación. Corresponde ahora actuar a la Justicia española.