AL AIRE LIBRE

COMO EN LOS PERIÓDICOS MURALES DE PREUNIVERSITARIO

Luis María ANSON | Viernes 18 de noviembre de 2022
En los últimos años de la dictadura franquista y en los primeros de la democracia florecieron...

En los últimos años de la dictadura franquista y en los primeros de la democracia florecieron “los periódicos murales de preuniversitario”. Se trataba de hojas pegadas en las paredes, en las que adolescentes y jóvenes ejercían su libertad de expresión lanzando ideas sobre las más diversas cuestiones. En aquellos dazibaos se exhibieron universitarios serios y anticipadores, aunque lo que predominó fueron los disparates y los despropósitos de muchachitas y muchachitos ineptos e ignaros. Las más pintorescas ocurrencias emanaban de las paredes y los pasillos de los centros universitarios. Desde los periódicos murales se lanzó a la opinión un alud de propuestas, de críticas y denuncias en algunos casos solventes y anticipadoras; en los más de los casos, inmaduras y vulgares. Julián Marías escribió en el ABC verdadero que aquel periodismo “demostraba el ansia de la nueva generación por la libertad de expresión”, pero también la cutrez de muchos de los que en ellos escribían.

No me atrevo a juzgar aquellas manifestaciones que explosionaban para desembarazarse de la opresión, pero sí se puede afirmar que hoy no pocas de las insensateces y las utopías las anuncian y las convierten en proyectos de ley algunas ministras y algunos ministros del Gobierno frentepopulista de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno piensa que al respaldar disparates y ocurrencias se gana el voto de los jóvenes. Y seguramente no es así porque lo que distingue a las nuevas generaciones es la sólida preparación y la demostrada independencia.

No voy a detenerme en el largo rosario de los despropósitos, las camelancias y las absurdeces. A los jóvenes de preuniversitario se les podía perdonar la falta de preparación. Pero a los altos cargos del Gobierno socialista, no. Se podrá coincidir con Pedro Sánchez, se podrá discrepar de lo que afirma y hace, pero resulta inaceptable la bisoñez adolescente de algunas y de algunos que le rodean.

Noam Chomsky, al analizar la significación profunda del lenguaje, no rechaza las excentricidades juveniles. Pero afirma su sosegada hostilidad a la ausencia de estudio y reflexión de no pocos de los políticos que gobiernan la primera potencia del mundo. ¿Qué diría si conociera lo que está sucediendo en España?