El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, han visitado los trabajos de remodelación de la Puerta del Sol y su entorno. Aunque las obras finalizarán en primavera como estaba previsto, Almeida ha anunciado que desde el puente de diciembre, a falta de varios remates que se retomarán tras la Navidad, la plaza quedará despejada y plenamente accesible. Hasta esa fecha, el espacio se irá liberando de manera progresiva, de manera que el Consistorio facilita la movilidad en la zona durante un periodo especialmente concurrido en el centro de la ciudad.
A día de hoy, ya se han completado los trabajos en las calles Tetuán, Preciados y Carmen, así como en la calle Arenal, donde únicamente falta colocar bolardos retráctiles. Asimismo, el 75 % de la plaza y el 80 % de la Carrera de San Jerónimo ya se encuentran pavimentados.
Para el puente de la Constitución, la pavimentación de la plaza llegará al 90 %, aunque toda ella estará plenamente despejada y accesible porque el 10 % restante contará con superficie de mortero. Para entonces, solo permanecerá vallado el espacio donde se ubicará la nueva fuente por haber aparecido restos arqueológicos. Asimismo, estarán ya colocados la mayor parte de los bancos del arco norte.
Después de Reyes, se continuará completando la fuente, a la que se trasladará la estatua de Carlos III, se moverán el Oso y el Madroño y la Mariblanca a su nueva ubicación, se instalarán los quioscos y se intervendrá en las calles Vitoria y Espoz y Mina. El acceso a Cercanías, pendiente todavía de autorización de Adif, será lo último en concluir.
La reforma de la Puerta del Sol y su entorno, que supone una inversión de 10,7 millones de euros, está cofinanciada por los fondos Next Generation de la Unión Europea y supondrá la peatonalización total y definitiva de la plaza y de todas las calles que convergen en ella. Al mismo tiempo, recupera el vacío central y la arquitectura del espacio sin añadir elementos sustancialmente nuevos que lo desvirtúen y elimina aquellos que contribuyen a su degradación. La actuación introduce un criterio de orden en los elementos presentes en la plaza para adaptarlos a su configuración arquitectónica espacial.