Alberto Núñez Feijóo ha estado certero: “Tenemos un gran Gobierno para okupas, independentistas y agresores sexuales”. El líder del Partido Popular parece haber comprendido los mensajes que desde varios medios de comunicación se le han enviado: no puede seguir desvanecido en la molicie de unas encuestas favorables cuando queda un año para las elecciones generales y Pedro Sánchez ha emprendido una campaña en la que se está empleando a fondo. El presidente del Gobierno ha demostrado tenacidad y considerable acierto en su política de continuidad, de personal continuidad en la silla curul del palacio de la Moncloa.
Alfonso Rojo, que acostumbra a ser muy sagaz en sus anticipaciones, no lo cree así y escribe en Periodista Digital:
“Pedro Sánchez está más muerto que un gato en un restaurante chino. Y no solo porque su ineptitud ha contribuido a que media España ande más tiesa que la mojama y mirando con pavor lo que se avecina, sino porque con él, y en este orden, han salido de la cárcel terroristas de ETA, golpistas catalanes y, ahora, violadores y pederastas. Quedan a la espera el socialista Griñán y sus compinches de los ERE, agraciados por el cepillado del delito de malversación; y cruzan los dedos narcotraficantes y secuestradores, confiados en que también haya benevolencia con lo suyo. Nada puede descartarse con Sánchez y este PSOE inicuo.”.
No estoy yo tan seguro de que Pedro Sánchez sea un cadáver político. Alberto Núñez Feijóo, si no quiere ver cómo va desapareciendo su ventaja demográfica, deberá actuar de forma “implacable” como le exigen algunos barones de su partido. La política nacional resulta especialmente dura y es necesario afrontarla como hace Isabel Díaz Ayuso, sin temblores y con contundencia. Existe expectación entre los analistas independientes e imparciales por ver cómo se desarrollan los próximos meses. Pedro Sánchez está haciendo lo que sabe muy bien hacer. Alberto Núñez Feijóo no debe permanecer en la indecisión. Si quiere de verdad conquistar la Moncloa tendrá que enfrentarse cara a cara, sin veladuras ni tapujos, con un Pedro Sánchez decidido a permanecer en el poder a toda costa. Estamos, como diría Adenauer, “ante un maestro de la supervivencia”.