Opinión

La casta castiza

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Jueves 24 de noviembre de 2022

El que conozca a un opositor sabe de que manera, tan exigente, se preparan las hornadas de funcionarios. Algunos, despues de brillantes carreras, dedican años de reclusión a la preparacion de unas feroces oposiciones, en cuyos exámenes, tienen que conseguir puntuaciones que les sitúen dentro del número de los que se ha decidido seleccionar, en cada convocatoria. Una verdadera cucaña intelectual.

Tenemos, además, la enorme masa de funcionarios, de toda profesión, que acceden, tambien, a sus puestos mediante unas oposiciones y exámenes que nos asombran por la desproporción entre la exigencia y la función a realizar. Una vez aprobados, pasan por una fase de aprendizaje, en puestos subalternos, como en todo trabajo, hasta que se les asigna un puesto o una función a la altura de lo conseguido en la convocatoria.

Y dentro de su organización van escalando puestos a medida de sus merecimientos o como consecuencia de asistencia a nuevas convocatorias. Es una dura rampa y llegar a la cima de su especialidad requiere, además de una elevada formación académica y haber pasado por esos puestos intermedios, poseer unas dotes de mando y liderazgo propias de un superdotado.

Estos cuadros son los que se someten a una exigente preparacion para administrar el pais y realmente lo hacen. A la vista de su curriculum y pruebas que lo contrastan, bastaría una pequeña capa de políticos que asumiera funciones de representación, sobre todo de cara al exterior. Y así ocurre en Suiza, donde la política es, prácticamente, inexistente. Es la democracia directa en la que el pueblo gobierna y toma decisiones que, cuando no son correctas, las corrige.

Pero amigos, lo que vemos es muy distinto. Asistimos a un panorama verdaderamente sorprendente, en el que estos ultrapreparados y rigurosos administradores son manejados por una caterva, infinita, de políticos profesionales, incubados y sectarizados en los corrales de sus partidos, repartiendose el mando y el gobierno de parcelas de la administración. Y no con objeto de mejorar su funcionamiento y optimizar la consecución de objetivos, sino de supeditar su trabajo a la consecución de los propios y los del partido que está en el poder.

La paciente e ilusionada sociedad, que parió, por fin. en España, un sistema democrático y que bastante tiene con resolver sus problemas cotidianos ve, con asombro y.…. con hastío, como, al mando de esa masa de administradores preparadisimos, se sitúan gentes carentes de curriculum preparatorio, sin ninguna experiencia en el mando o manejo de problemas reales, en empresas privadas o públicas. Gentes que, con sus manejos, entorpecen, perturban, anulan o malogran la labor de esos funcionarios.

Profesionales de la política que orientan su conducta, ayudados por ejércitos de asesores, que nada tienen que ver con la buena marcha de nuestras cosas, con la brújula de las expectativas y encuestas, buscando, para cada acto o manifestación, real o virtual las palabras o “relatos” que sectaricen al auditorio, de cada momento, sin reparar en su veracidad o su relación con manifestaciones anteriores.

Gente que a todos nos abochornan y nos tientan a quedarnos en casa el día de las elecciones a las que, al fin, acudimos indignados, a votar contra los que nos abochornan un poquito mas. Ha habido, en España, un movimiento esperanzador, surgido de la calle, el 15M, que decía venir, precisamente, a acabar con “la Casta”, ese tejido parásito
que perturba el dinámico funcionar de la administración.

Pero amigos. Me da la risa floja al considerar como acabó, en cuatro días, esta ráfaga de aire fresco. Otra “castita” política la utilizó para asistir al juego político habitual, la transformó en un partido político mas y sus miembros se convirtieron en la “casta” de la “casta”. Hasta se corrompieron y arañaron el erario publico como los demás.