Opinión

8 mil millones de personas… y de problemas

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 24 de noviembre de 2022

Semanas pletóricas de información ameritando apostillarse. Pasen y lean. Merece mencionarse el nacimiento del ser humano 8 mil millones en República Dominicana el pasado 15 de noviembre. Es más un motivo de preocupación que de festejo. Los recursos del planeta son finitos y lo menos que puede pedirse es racionalidad y conciencia colectiva para sobrellevar la supervivencia de todos. El calentamiento global no es compatible con el bienestar deseado para él. Cambio climático y crisis alimentaria es lo menos que le aguarda. Pobre. Y en ello, todos.

El alumbramiento aconteció en medio de un planeta, para variar, convulso y de un futuro más que incierto. A la pandemia no sucedida en un mundo feliz, siguieron la inflación, la estanflación, la recesión impidiendo decir a ningún gobierno que responde adecuadamente a esa realidad; y si bien nos fuera, tardaremos años en remontar y crisis como la ucraniana y otras haciéndole cosquillas al tigre, irresponsables, golpeando por igual criptomonedas que al empleo, alcanzando niveles de miedo en todos lados, ensombrecen el panorama; aunado a los roces por misiles entre Corea del Norte y Japón o lo iraní – Irán, país situado sobre la segunda reserva petrolera mundial compartida con el saqueado Iraq, por ende, apetecible, es merecedor de más “democracia” yanqui– lo complica todo. EE.UU. lleva muchos años merodeando esa riqueza acusándolo de todo sin ocultar el grosero deseo de apropiarse de ella, negándola a los iraníes, que pareciera que no tienen derecho a disfrutarla. La vil muerte de Mahsa Amini ayuda a requerirla.

Mientras la guerra de Ucrania impide saberse en qué va exactamente el embrollo y alcanza arista de tragedia, Trump amenaza con regresar, porque quiere y la justicia no lo frena, encarcelándolo; aguardándolo sus votantes –casi la mitad del padrón– apoyado en el chauvinismo yanqui más corrosivo y anti-natura; haciéndolo, pues Biden ganó por un pelo (2020) y no es brillante, cabiendo la posibilidad de su triste retorno. El conflicto ucraniano deja la liberación de Jerson y su abandono con la sugerencia yanqui a Ucrania de que negocie aprovechando la coyuntura, pero resignándose a la idea de que no recuperará todo lo perdido. Zelensky se niega. El ajedrez geopolítico no se detiene. Ahí tenemos la reunión de Samarcanda (OCS) con China y Rusia e India y aunque del ruso tanto se rumora, Xi Jinping se consolida, con expulsión a Hu Jintao incluida, en la reunión en que lo aclamaron líder, resultó más fuerte de lo pensado. Su reunión con Biden quedó como siempre, en punto muerto. Tanta pantomima adelanta un futuro negro, que ni impide al G20 condenar tal guerra y que la Apec secunde la moción, en tanto Cuba sella su pacto con Rusia, que no piensa soltarla. Nunca lo ha hecho.

Lula ha ganado. Se lo nota agotado, más viejo. ¿Integración latinoamericana a la izquierda? no. Dejemos maniqueas expresiones. Si antes no se hizo, ahora menos. Ni por Chávez el injerencista comprador de voluntades con petróleo ni sin él por no haber quién articule. Es simple alternancia, que es lo propio de la democracia, lo normal. Que nadie se encandile. No espero ni el gran bloque antiyanqui y mucho menos, uno rojo. Me entusiasma que se marche Bolsonaro. Alguien llamado Mesías, me da mal fario. En cambio, el dictadorcete de Guinea Ecuatorial se queda. Repsol puede dormir tan tranquila. Alguien tiene que explotar esos pozos petroleros y no serán los nativos, como no lo han hecho desde 1968.

Carlos III de Gran Bretaña enmienda a su madre, relanza la figura monárquica con su frecuente presencia en actos públicos en varias ciudades y recibe a Felipe VI. Entiende que va a contrarreloj y que santo que no es visto, no es adorado; que carece de la popularidad, prestigio y consideración a Isabel II “de bendecida y gloriosa memoria”, cual rezan proclamas de su icónico reinado y asume un protagonismo interesante. A la amenaza del separatismo escocés responde apersonándose por Escocia y, en su presencia, se entona el himno nacional remarcando fuertecito y claro la palabra “rey” reafirmando, recalcando, enfatizando quién reina ahora, planificando su coronación para el 6 de mayo próximo sin más, depositando tal misión en el conspicuo Duque de Norfolk al ser el Earl Marshal, quien va de recién divorciado y vuelto a casar, multado en su carnet de conducir.

Mientras el Webb sigue enviándonos fascinantes imágenes del espacio sideral, Musk pone de cabeza Twitter. Ha pasado de querer eliminarlo a casi fumigar sus cuentas, a casi extinguirlo. Qué pretende en realidad y ¿quiénes se beneficiarían si desapareciera? Sus pretextadas medidas limpiadoras más parecen un remedio mortal para esa red, como las conclusiones de la COP27 parecen reducirse a incrementar energías limpias y a crear fondos de indemnización por los daños causados hasta hoy. Son insuficientes para la envergadura de lo que se afronta.

Tales predicamentos apenas dejan margen para centrar la atención en la guerra de los saharauis que culpan a España de una doble traición: abandonarlos a su suerte en las garras de los marroquíes y la consiguiente usurpación alauita bendecida por Trump y avalada por Madrid. Dos años ya desde que reanudaron los combates para echar a Marruecos del Sahara occidental. Una lucha que no debe de olvidarse. El mundo hispánico sí que ganaría un posicionamiento en el mundo árabe, un interlocutor, interpelaría una zona de influencia que se jacta de francesa y debilitaría al reino marroquí. Ganaríamos más con una república saharaui fortalecida a trasmano de Marruecos y apoyada por Iberoamérica. Tampoco olvidemos la lucha de la recién fallecida activista argentina Hebe de Bonafini. Las madres y abuelas de la Plaza de Mayo merecen triunfar. ¡Nunca más dictaduras asesinas en Iberoamérica que generen más Hebes! Que su lucha rinda frutos. Por todos nosotros en todas partes donde se cometan esos abusos.

2022 deja aniversarios redondos: cuadragésimo del triunfo socialista en España que terminaría sumando 14 años cesados a trompicones en 1996. Mi balance es que no acaban de cuajar mejores liderazgos, consistentes, de lo que adolecen igual los populares y otros. Se concede con Felipe González, ya dudosamente, con Zapatero y…Sánchez deja mucho qué desear. Y, sin embargo, se mueve, parafraseando a Galileo. Otro cuadragésimo por el lanzamiento del disco Zarzuela, de Luis Cobos, el más vendido de 1982. Resucitó el magnífico género chico iniciando una discografía encomiable como arreglista, lamentablemente, trunca. Y uno más por la muerte de Gracia de Mónaco. Se ha marcado discretamente. Dio lustre al principado de su enlutado marido jamás repuesto. Del centenario del Muralismo mexicano. Sello de identidad con Siqueiros, Rivera, Orozco. Se suma al de la BBC. Portento de la Comunicación. Y el del desmembramiento del Imperio Otomano, semilla del agitado Medio Oriente, siendo los kurdos los grandes perdedores de ese proceso, quedándose sin patria, cosa de la que se salvaron los irlandeses, que han cumplido cien años en su república. Paso de puntitas por la Marcha sobre Roma de Mussolini, un suceso aparentemente lejano, mas, cuando hoy Italia es gobernada por una admiradora de Mussolini, recuerda a veces que la hierba mala nunca muere. El que se murió fue el horario de verano en México. Lo ha cancelado y en 2023 no lo repondrá. A mí sí me gustaba, ojalá que retorne algún día y no, en cambio, la guerrilla colombiana con el ELN esperanzadamente en conversaciones de paz. Paz como la evocada por Pablo Milanés, cuyo vacío recuerda la división de su pueblo.

Piqué se marcha en medio de los escándalos. La pantalla es el de su separación. El importante: sus negocios al amparo de resquicios legales, tal vez; no éticos, sin duda. Antes de que ahúmen a todo el fut español, de por sí ya con un halo de corrupción con proyección mundial que no requiere exhibirlo más.

Termino: en México una marcha clasista y racista anti-López Obrador llamando “Indio de Macuspana” al presidente, disfrazada de defender a la autoridad electoral secuestrada por unos vivales, genera una marcha de apoyo al mandatario, que el priismo caduco y antidemócrata llama desfile, porque su cabeza no le da para más en su aborrecimiento a la democracia. Bien que una sociedad se movilice. Las calles son de todos. Los opositores a López pretenden asumirlas como propias. Perdidos. Les jode oír que tendrán respuesta. Merecen una multitudinaria. Llevan 4 años insultando y no proponiendo un país más incluyente y justo. Es preciso recordárselos y se enojan por ser tildados de racistas y clasistas. Fácil: no den pie con su comportamiento. Es pedírle sombra a los ríos. Allá ellos.