Opinión

El menú de La Moncloa

TRIBUNA

Ignacio Pezuela | Jueves 01 de diciembre de 2022

Como ciudadanos españoles podemos estar muy orgullosos de muchos aspectos de nuestro gran país, de nuestra historia, nuestro medio natural, nuestra cultura y, cómo no, de nuestra gastronomía. Podemos afirmar con gran rotundidad que en España no existe un rincón donde no se coma bien y sea fuente de toda clase de placeres culinarios.

Sin embargo, algunos rumores que recorren las calles de Madrid señalan que Moncloa está preparando un borrador de “pliego técnico” para sacar a concurso público el servicio de restauración del complejo palaciego. Ante la compleja situación política que padecemos en España, algunas de las exigencias del nuevo pliego de procedimiento administrativo de contratación serían:

Ante todo, y, en primer lugar, todos los menús deberán ser “ecopoliticofriendly”. Esta clase de comidas consisten en que yo, Administración, recomiendo unas cosas como saludables y sostenibles y luego me como lo que me da gana. Por eso hay que incluir en cada menú unos platos veganos, que quedan muy monos y bonitos, pero nunca los pediremos.

También es importante la vestimenta de los camareros, camareras y camareres, los cuales irán con barretina roja y falda escocesa como agradecimiento a aquella tierra que sirvió como lugar de acogida y cobijo de algún fugado del Procés.

Es importante destacar que, como almuerzo único, en el servicio de barra se impondrá la nueva tortilla progresista. En el fondo es la antigua tortilla española, pero para no cabrear a los independentistas está todo revuelto y tiene muchos huevos, como “el jefe”. ¡Huevos!

Un incuestionable requerimiento será que los platos incluidos deben tener una completa y sin matices perspectiva de género y geográfica. Esta circunstancia puede producir o derivar algunas denominaciones extrañas, pero lo importante y prioritario es cumplir a rajatabla con el manual de estilo del Ministerio de “igual-dá”. Por ejemplo, no pasará nada por cambiar el origen del plato, o poner en femenino y masculino el tradicional y gustoso plato pollo a la olla. No hace falta que se los reconstruya, ¿verdad?

Otros ejemplos de estos nuevos usos lingüísticos de género, y haciendo guiños al PNV, podrían ser el clásico plato del norte “bonito al pil, pil” o la “trucha a la cubana”, que quedaría como “bonita al pol pol” o “el trucho al cubano”. Ah, y no olvidarnos que para que la Comunidad de Madrid no tenga representación gastronómica alguna, pasaremos del tradicional cocido a la madrileña por el cocido bolivariano con mucho pavo.

Dentro de los criterios territoriales se excluyen platos gallegos, castellanoleoneses, andaluces y murcianos, porque al presidente “se le atragantan” y porque son claramente gastronomías reaccionarias y machistas. ¡A quién se le ocurre poner el nombre de queso de tetilla o yemas de Santa Teresa! Por el contrario, dispondrán de “chuletón de vaca abertzale con flequillo recortado” y, como plato balear, se ofertará “arroz brut o seco”, aunque para algún que otro líder balear será al licor o al wiski, al estilo Hat Bar.

Sabemos todos que les engañan, pero da lo mismo. Por eso, solo junto al jamón de porquet estelado-independentista se comerá fuet, sobrasada y longaniza, con el sello de calidad de productos por la independencia, regados todos ellos con los famosos y prestigiosos caldos de los países para no herir la confianza de los apoyos. También se ofertará el clásico jamón de Teruel, pero, en el fondo y como nunca cumplimos nuestro compromiso, será de Gerona, por gastar allí algo más.

Y por supuesto, no se puede olvidar uno del plato valenciano más internacional y universal: el arroz “al botanic”, con todo aquello que surja, ya sea un hermano o cualquier clase de “Compromís”.

Para terminar, de postre, dos alternativas: cuajada, para mantener el nivel elevado de cuajo -que hay que tener mucho para tragar y justificar todo lo que se hace-, o una crema catalana, porque ya que tenemos estos partidos hasta en la sopa, que no se nos olviden tampoco en los postres.

“Buen provecho señores”.