Opinión

Sánchez, claro que pasará a la historia

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 06 de diciembre de 2022

Efectivamente, el presidente del Gobierno de un país suele pasar a la historia. Principalmente, suele pasar a la historia de ese mismo país que gobernó. Con un capítulo más o menos extenso, pero estará en los libros de texto de los colegios seguro. Otra cosa es la colección de méritos por los que serán recordados, por las acciones de gobierno que beneficiaron en mayor o menor medida a todos los españoles.

De algunos de los jefes del Ejecutivo español, con el paso del tiempo, a pesar de las críticas y el castigo electoral que pudieran recibir en las urnas en su momento, se les recuerda como hombres de Estado, políticos con altura de miras y sobre los que nunca se puso en duda, con sus aciertos y errores, que trabajaron por el bien de España. El paso de los años suele ser benevolente con los dirigentes. No con todos, es verdad.

No sé si Pedro Sánchez, cuyo narcisismo conocido supera la vergüenza ajena, pasará a la historia por ser el presidente del Gobierno que ordenó exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Si él considera que ese es el mayor de sus méritos o del que más orgulloso se siente, pobre bagaje el que se atribuye así mismo. Para eso únicamente no hacía falta hacer pasar a todos los españoles por lo que nos ha hecho pasar y aún nos está haciendo sufrir.

Pero se me ocurren muchas otras “virtudes” por las que estoy seguro se recordará a un Pedro Sánchez que será estudiado porque aparecerá en los manuales prácticos de lo que no hay que hacer. Y estoy seguro de que a usted se le ocurren otros muchos “merecimientos” por los que no nos olvidaremos tan pronto de él.

En primer lugar, Pedro Sánchez pasará a la historia, principalmente, por mentir. Por mentir a todo el mundo, a propios y extraños, a rivales políticos y socios de Gobierno, pero, sobre todo, por encima de todo, por mentir en su arrogancia reiteradamente a todos los españoles, que, se supone, es para los que gobierna. El líder del PSOE ha conseguido poner de acuerdo a toda la clase política, incluidos los socios de moción de censura e investidura y miembros destacados de su propio partido, en que no es una persona digna de confianza. No te puedes fiar de él y lo saben también fuera de nuestras fronteras. Ya está muy escrito y contrastado que siempre antepuso su interés personal al de los españoles y que nunca tuvo el menor inconveniente en mentir para conseguir sus objetivos.

Es el problema de llevar por bandera que en política vale todo y que el fin justifica cualquier medio.

Igualmente, Sánchez pasará a la historia, tan solo por la magnitud del desaguisado, por ser el primer presidente de un Gobierno de coalición. Lo triste es que algo que podría haber sido un punto a favor de la política del diálogo y el consenso, se ha convertido gracias a la forma en la que se ha producido en lo más perjudicial para la Historia de España de los últimos 40 años y ha sido así, precisamente, por el cariz y talante de los dos partidos que se coaligaron. La supervivencia de PSOE y Unidas Podemos estuvo siempre muy por encima de un Gobierno unido por el bien del país.

Como secreto de alcoba quedará si el jefe del Ejecutivo más engreído y presuntuoso que se haya conocido ha lamentado y llorado no haber podido decir nunca que fue presidente del Gobierno, ya que siempre tuvo que acompañar este cargo con la muletilla “de coalición”, circunstancia ésta muy dura para alguien encantado de haberse conocido, pendiente siempre de la foto y del vídeo para televisión.

Peor resulta tener que reconocer, y esto también será muy recordado en esa historia a la que quiere pasar Pedro Sánchez, que gobernó en todo momento supeditado al apoyo de los socios parlamentarios de una investidura y una moción de censura que apoyaron únicamente los que nunca quisieron el bien de España. Esto es Democracia y así hay que aceptarlo.

Sánchez pasará a la historia, por tanto, por ser el gobernante que situó la dignidad de España en sus cotas más bajas al ceder y conceder todo tipo de dádivas y beneficios jurídicos a los partidos políticos que habían declarado de forma unilateral la independencia de Cataluña, así como a la formación que defiende y justifica a ETA.

Aquí, en este punto, abran ustedes mismos el baúl de los recuerdos y empezando por el indulto a condenados por el procés, continúen con las modificaciones del código penal para los delitos de sedición y malversación, con los acercamientos masivos de presos etarras a cárceles del País Vasco, para terminar por... ¡Eso es lo malo, todavía no ha terminado!