Editorial

El subterfugio de Salvador Illa para celebrar un referéndum en Cataluña

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 14 de diciembre de 2022

Como estaba cantado, el Gobierno se prepara para acatar la última exigencia de ERC de celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Ante la avalancha de críticas de los barones socialistas y algunos dirigentes históricos como Alfonso Guerra por las obscenas cesiones de Sánchez ante los separatistas catalanes, el Ejecutivo y sus portavoces ya han comenzado a allanar el camino para llevar a cabo esa votación manoseando el diccionario y mintiendo.

El primer secretario del PSC y líder de la oposición en Cataluña, en declaraciones a El Confidencial, niega que los socialistas vayan a apoyar un referéndum de autodeterminación, pero apuesta por “una consulta a los catalanes sobre acuerdos logrados entre sus partidos”. La torpe triquiñuela se veía venir y ya fue denunciada en El Imparcial. Se trata de etiquetar como “consulta” lo que será un referéndum. Y para justificar la votación, al ex-ministro de Sanidad no se le ocurre un argumento mejor que declarar que así los catalanes podrán opinar sobre “los acuerdos logrados entre sus partidos”.

La añagaza de Pedro Sánchez, sin duda pactada con ERC, consiste en celebrar una votación entre los catalanes para que los separatistas alardeen de haber conseguido el ansiado referéndum de autodeterminación, mientras el Gobierno hable de una mera consulta “no vinculante”.

Pero Podemos, que al menos llama a las cosas por su nombre, ya ha salido al paso de esta descarada trampa propuesta por Illa. Así, Ione Belarra, la ministra de Derechos Sociales y líder del partido morado, “ve legítimo que ERC haya planteado un referéndum sobre la independencia en Cataluña pactado con el Estado” y se ha mostrado partidaria de discutirlo en la mesa de negociación.

Pero es imposible creer a Pedro Sánchez. Juró y perjuró que no gobernaría con Podemos ni pactaría con los separatistas. Juró y perjuró que no indultaría a los condenados por intentar dar un golpe de Estado y, mucho menos, modificaría los delitos de sedición y malversación. Y, ahora desmiente con rotundidad que aceptará que se celebre un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Pues se celebrará. Pero lo llamará consulta. Porque resulta imprescindible conocer la opinión de los catalanes sobre los acuerdos entre el Gobierno y ERC. Y con solemnidad, lo justificará con la falacia de que así se desinflama democráticamente Cataluña.