Estoy convencido que un tal Pedro Sánchez fue el causante de tentar a Adán en el paraíso terrenal. Lo digo porque lo sé de buena tinta. En el reparto de dones Dios castigó a España con el destierro de Pedro por la felonía de cambiar el rumbo de nuestra Carta Magna. De no haber sido así ahora mismo los españoles tendríamos derecho al usufructo del Edén y no existiría ni el IMSERSO, ni las colas del hambre, ni la exclusión social. El banco de alimentos sería un Spa y los bonos sociales serían utilizados como taparrabos. Caín y Abel jugarían a piedra, papel o tijera y la historia de España sería escrita por Mariano Rajoy, que de no haber sido por su condición de panoli otro gallo nos estaría cantando, pero don Mariano prefirió salir por pies y dejó que Pedro le negara tres veces a través de una moción de censura.
Después lo de costumbre cuando uno pasa de mejor (Edén) a peor (Pedro Sánchez). Históricamente es lo que suele suceder cuando un Estado depende de la voluntad de una sola persona, ya saben, caudillo o similar, que también en el argot de la calle suele ser lo conocido. Sí, porque las cosas tienen su propio nombre, de lo contrario estaríamos hablando de un juego de palabras fabricado para reuniones familiares en días de frío invierno alrededor de una mesa camilla; de ahí que se conozcan como “juegos de mesa” de toda la vida. Por cierto, ahora mismo hay uno que ya está puesto a la venta bajo el nombre de “golpe de estado” lo digo porque en esa habilidad que tiene este gobierno para cambiarle el nombre a las cosas nos dirán que el nuevo juego se llama: “Mesa de diálogo” o algo parecido. Son ganas de crear confusión para vender género aprovechando la época navideña.
Pero volvamos a ese Edén, lugar del que nunca tendríamos que haber salido. Una vez dejado claro que Pedro Sánchez engañó a Adán, Eva, que según los cronistas de la época se trata de Eva Kaili, ya saben, la política griega perteneciente al grupo socialista y vicepresidenta del Parlamento Europeo, ahora imputada por posible corrupción; pues eligió quedarse en Bruselas y hacer carrera por su cuenta. Mientras tanto, don Pedro, una vez expulsado del paraíso y llegado a España, comenzó a disponer a su antojo el futuro de la nueva normalidad. Hacer aquí una fiel cronología de todos sus logros no daría para empapelar la Gran Muralla China. Ahora bien, abstracción hecha del inventario de los éxitos de don Pedro, no hay nada más floreciente en España que la tela de araña tejida merced a su concordato con adláteres del pesebre, medios de comunicación, ya sea televisión como periódicos impresos, emisoras de radio, sindicatos del marisqueo y demás trashumantes reunidos alrededor del olor de la sustancia que desprende el papel moneda.
A mí esta dicotomía para hacernos creer que todo está bien, no me cuadra. Desarrollo la ecuación que don Pedro expone y me resulta que 47 millones de españoles quedamos a la espera de que unos pocos afiliados de ERC decidan lo que hacen con nosotros. Y a esto siempre lo llamaron diálogo como medida de solvencia democrática; de tal manera que merced a la asimétrica manera de gobernar del susodicho resulta que los políticos corruptos se van a convertir en ciudadanos casi ejemplares. Es decir, una felonía en formato golpe de estado para rebajar el delito y favorecer al delincuente.
Lo peor está por venir, pues el tan cacareado fundamento de utilizar diálogo para desarraigar al separatismo catalán más bien provoca la burla creyendo que por eliminar el delito de sedición y reformar el de malversación va a traer causa de guardar obediencia debida. Hablar de desinflamación del conflicto catalán es baldío y así vienen advirtiéndolo todos los condenados en vivo y en directo hasta la saciedad: “Volveremos a intentarlo”
Lástima lo del paraíso terrenal. Qué ocasión perdida por culpa de Adán, pero claro, don Pedro tiene buena figura, alto, bien trajeado, Falcon privado, sabe inglés y además la baronesa Ursula von der Leyen, actual presidenta de la Comisión Europea, le pone ojitos cada vez que se saludan, y así, con esos mimbres, el pavisoso de Adán se tiró a la manzana como si no hubiera un mañana. Y desde entonces las manzanas están a un precio prohibitivo y menos mal que este gobierno monclovita nos viene insistiendo en que todo lo que cuentan los extraviados y fachosos opositores no son más que patrañas. Es que ya son ganas de enredar con el tema de no llegar a final de mes, total por esa vieja costumbre de querer comer todos los días. Lo que sucede es que en este país hay muchos estómagos en celo y eso, don Pedro, conviene decirlo Por si esto fuera poco todo el gobierno nos promete ahora que “no habrá referéndum en Cataluña”. Uno se queda más tranquilo.
Y así va creciendo la criatura entre algodonales de umbrosa poesía hasta que a finales del 2023 “vuelvan las oscuras urnas a nuestros deseos de votar y las tupidas madreselvas se abran de par en par”. (Descarada adaptación la mía del insigne Gustavo Adolfo Bécquer, gran abanderado del romanticismo, que espero de ustedes a bien tengan disculpar mi osadía).