Juezas y jueces independientes, aunque como es lógico mantengan sus propias ideas políticas, se muestran alarmados por lo que está ocurriendo en la España sanchista en torno al debate sobre la Justicia y los órganos judiciales. Es una constante en los partidos políticos de todas las democracias: el intento de influir o controlar la administración judicial. Cuando se produce la exageración en la acción partidista, la democracia se tambalea. La Comisión Europea se ha mostrado implacable con las cuestiones que puedan comprometer la independencia judicial en las naciones que forman la Unión. Los casos de Polonia y Hungría resultan paradigmáticos.
Un número considerable de juezas y jueces españoles han sido especialmente explícitos ante el acoso político que abrasa a nuestra Justicia: “Nos acercamos rápida y peligrosamente a Polonia”. Varias asociaciones judiciales han advertido del riesgo que supone disminuir las mayorías cualificadas en el Consejo General del Poder Judicial. Si se aprobara esa disminución, el partido vencedor de las elecciones generales podría manejar a su antojo el gobierno de los jueces. La exigencia de mayorías cualificadas no constituye una pirueta política. Es una cautela elemental para garantizar la independencia judicial. Fernández Vaquero reconoce que “nos aproximamos a toda velocidad al contexto de Hungría y Polonia”. El portavoz de la AJFV, según ABC, advierte sobre otra posibilidad con la que ya amagó el Gobierno: rebajar la mayoría necesaria en el Parlamento para renovar el CGPJ, pasando de tres quintos a simple, lo que dejaría a la oposición fuera. “Sería la gota que desborda el vaso institucional; si se le mete mano a eso, estaríamos en Polonia 2018”, alerta Fernández Vaquero.
Aseguran algunas agrupaciones de jueces que el CGPJ se está convirtiendo “en una escombrera” y que la tensión creada en torno al Tribunal Constitucional puede iniciar el mismo camino. A la alta institución le corresponde sentenciar las decisiones parlamentarias anticonstitucionales.
No se trata de provocar alarmismos innecesarios. Sí que los responsables políticos de todas las tendencias reflexionen sobre la herida que se produciría en el cuerpo social de España el intento político actual de condicionar y controlar tanto los órganos de gobierno de los jueces como los altos tribunales.