Opinión

La oración contemplativa

LA POÉTICA POLÍTICA

Luis Artigue | Lunes 19 de diciembre de 2022

¿Cuál es la forma de oración más elevada y profunda que se puede alcanzar en la vida espiritual? En la tradición de la Iglesia Católica ésta tiene un nombre: la oración contemplativa.

He aquí un libro –La oración contemplativa, de Hans Urs Von Balthasar, Ed. Encuentro- sobre cómo realizarla y sobre cuál es su lugar en la vida espiritual. Pero, sobre todo, he aquí un libro denso e intelectualmente desafiante sobre la dimensión teológica de la oración contemplativa analizada aquí desde una perspectiva bíblico-teológica.

La cabeza es un hervidero, y por eso necesitamos el silencio depurativo, escribió en su día Thomas Merton en su libro igualmente titulado La oración contemplativa. La vida propende al silencio espiritual, y por eso necesitamos la oración contemplativa (esto es, la oración que va más allá de las palabras y los gestos exteriores) como vía hacia el transformador encuentro con el Señor –escribió Hans Urs Von Balthasar en el libro del mismo título que ahora comentamos aquí, y que supera sin duda al de Merton-… Y añade HUrsVB: necesitamos la oración contemplativa entendida como un simultáneo mirar hacia dentro (hacia los hontanares del alma) y hacia arriba (hacia Dios).

Así las cosas, el libro La oración contemplativa, de Hans urs Von Balthasar, puede entenderse en verdad como un tratado sobre la oración elevada en el mundo de hoy. Pero no es sólo eso: también se trata de todo un ensayo de teología general, aunque, como decimos, abordada ésta en conjunto desde un tema –el anunciado en el título- que, no sin gran dificultad y mucha audacia, ha sido en estas páginas encajado en la teología sistemática desde tres ángulos: el acto de la contemplación, el objeto de la contemplación y las tensiones inherentes a la oración contemplativa.

Y, al hacerlo así, el autor nos ofrece un sinfín de interconexiones luminosas entre la teología sistemática y la espiritualidad (que siempre han sido dos territorios contiguos pro no bien conectados). Todo a la vez que este gran pensador espiritual ahonda en su magistral concepción universalista de la fe y de la cultura: concepción que ha hecho que HU Von Balthasar en su día fuera denominado por Joseph Ratzinger como “maestro de la fe”.

Como se muestra en estas páginas la oración contemplativa ha sido tradicionalmente dominada por una mística generalizada y orientalizante que no ha logrado una incursión clara y luminosa (éste libro sí que lo logra) en el misterio encarnacionista por antonomasia.

Superando esto, nuestro autor analiza aquí el tema de la oración contemplativa con rigor conceptual y solidez epistemológica, y lo enfoca desde todos los ángulos de la teología, aunque especialmente desde el de la escatología (hay en este libro páginas iluminadoras sobre la importancia de la oración contemplativa a propósito del triduo pascual, sin duda inspiradas por la fascinante mística Adrienne Von Speyr). Y especialmente brillante en este libro se nos antoja el análisis de la oración contemplativa como una indiferencia última del hombre para consigo mismo como punto de partida del repentino viaje hacia Dios (entendiendo así la oración como un viaje de vuelta, tal y como la entendían un poco también los místicos del oriente cristiano –Evagrio Póntico y Máximo el Confesor, que tanto influyeron en San Gregorio Magno- que “hacen a Dios más transparente mediante esa necesaria muerte de toda mente que implica la oración contemplativa”: todo para que, tras la oración así ejercitada, el yo resucite más allá de la mente propia a la anhelada tierra de Dios, donde se dirime la mundana tensión entre lo trascendente y lo inmanente que implica la vida cristiana, la cual así ya no necesita interpretarse sólo de forma mística, sino que puede probarse cotidianamente”)… Aunque no faltan referencias clave a la oración contemplativa en comunidad de bautizados laicos con “mentalidad litúrgica”.

Todo para que el autor acabe situando de forma preclara en la fe católica los orígenes de la contemplación en la Virgen María.

Pero no queremos dejar de destacar la belleza de expresión de este teólogo cuya prosa está repleta de frases con vocación de cita literaria eterna del tipo “quien ama descubre la constante novedad de lo amado”...

He aquí una obra necesaria de HU von Balthasar que debería ser leída y atendida con el máximo empeño para teólogos y maestros de espiritualidad en esta hora tan apremiante y oportuna para el cristianismo, en la cual el cristiano necesita remontar escollos de una altura rara vez vista en toda la historia. Una obra verdaderamente magna que nos brinda una concepción de la contemplación tan atenta a nuestra época como al texto bíblico y al conjunto del depósito de la sagrada tradición.