César Antonio Molina es un excelente poeta. Fue un eficaz y admirado ministro de Cultura. Socialista. Independiente. Objetivo. Razonador. Con palabras certeras ha descarnado las maniobras personales de Pedro Sánchez sobre los delitos de sedición y malversación a cambio de los votos de ERC que precisa para continuar confortablemente sentado en la silla curul del palacio de la Moncloa.
El exministro socialista de Cultura ha ido más lejos que nadie y ha afirmado: “Si Pedro Sánchez vuelve a ganar las elecciones, yo no sé si quedará algo de España”. Alfonso Guerra, Felipe González, Emiliano García-Page, Joaquín Almunia, Carlos Solchaga, Joaquín Leguina y tantos otros destacados socialistas se han expresado de forma muy dura contra la política de Pedro Sánchez, muy lejos de la socialdemocracia, muy cerca del populismo comunista iberoamericano. Pero el que ha resumido mejor el sentimiento de los socialistas ha sido César Antonio Molina, que está escribiendo, por cierto, artículos de relevante calado político y social.
Y, por otra parte, ha llegado Bruselas para dar voz europea en favor del auto del Tribunal Constitucional, desbaratando las maniobras torticeras del sanchismo para controlar la Justicia y liquidar el régimen de la independencia de los poderes del Estado. No da, sin embargo, la sensación de que Pedro Sánchez esté dispuesto a rectificar y se decida a marchar por el camino constitucional. Por el contrario: su reacción ha sido arrogante y ha anunciado nuevas tretas de procedimiento para sortear al Tribunal Constitucional. Su gigantesca orquesta de políticos agradecidos y de periodistas bien subvencionados se ha hecho eco atronador de la arrogancia sanchista. Las espadas, en fin, están en alto, la concordia se resquebraja, la conciliación se va a pique, el espíritu de la Transición se oscurece… Y los ríos del dinero público español y europeo circulan caudalosos en un intento descarado para “comprar” votos, dentro del esfuerzo final del sanchismo para ganar las elecciones y que ocurra en España lo que César Antonio Molina ha vaticinado.