primera exposición temática
Viernes 10 de octubre de 2008
Antes de que la llegada del siglo XIX trajera consigo un cambio de estilo pictórico, la pintura histórica era la preferida de los grandes maestros. El modelo estético que acompañó a Rubens, Tiziano, Velázquez o Veronesse guió sin duda a uno de los narradores de historia por excelencia, el holandés Rembrandt. La producción de sus obras, cercana durante sus primeros años a la manifestación de lo jocoso y lo cómico derivó en un arranque emocional y dramático, que ahora el Museo del Prado acerca a través de una exposición sobre el maestro.
Treinta y cinco pinturas y cinco estampas, junto con seis obras de otros artistas pertenecientes al Prado, permiten reconstruir, a partir de este miércoles, el Rembrandt narrador de historias. Gracias a que museos internacionales como el Louvre, la National Gallery de Londres o el de Bellas Artes de la Villa de París han cedido obras del artista, Rembrandt cuenta con la primera muestra dedicada a él en España.
La evolución del artista holandés está reflejada en obras de su juventud como “San Pedro y San Pablo” o la monumental “Sansón y Dalila”. Pero no sólo pintó lo ajeno. Su fase más personal puede apreciarse en sus últimos años de vida, cuando dibujó “Autorretrato como Zeuxis”, en la que se retrató a sí mismo, o “Betsabé”, una de sus más bellas composiciones. En conjunto, más de treinta pinturas que acompañarán hasta el 6 de enero a “Artemisa”, la única obra del maestro holandés que tiene en su poder el Museo del Prado.
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