Editorial

Sánchez dedica el dinero de todos los españoles a su campaña electoral

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 27 de diciembre de 2022

Pedro Sánchez ha decidido poner en marcha todas las maniobras posibles, por sucias que sean, para no salir escabechado en las próximas elecciones generales. El tercer plan de medidas anticrisis que aprueba el Consejo de Ministros es, esencialmente, una coartada para dedicar el dinero público a comprar el voto de millones de españoles. Las medidas principales son: regalar un cheque de 200 euros a las familias más vulnerables, la congelación del precio de los alquileres durante seis meses y rebajar el IVA a los alimentos de primera necesidad. El cheque y la rebaja del IVA se obtienen de los presupuestos y, sin duda, supondrán una ayuda para muchos ciudadanos arrumbados por el azote de la inflación. Una ayuda que supondrá también un buen puñado de votos para el PSOE y Podemos. Pero la congelación de los alquileres perjudica a los propietarios de las casas, que en su mayoría son pequeños ahorradores que han invertido en esas propiedades para obtener unos ingresos que, a menudo, les resulta imprescindible. Una decisión, además, que atenta contra la libertad del mercado.

Después de ceder a todas las exigencias de sus siniestros socios para mantenerse en el poder, y después de asaltar el CIS, Correos, Indra, el INE y, naturalmente, RTVE, ahora utiliza el dinero de los Presupuestos Generales del Estado más caros de la historia, incluso los fondos europeos, para comprar votos descaradamente.

Como adelantamos en El Imparcial el 1 de noviembre, la última trampa de Sánchez para amarrar el poder se basa en el bombardeo masivo de publicidad “institucional” en televisión y en los medios de comunicación afines. Una publicidad que no es institucional sino pura propaganda de los supuestos aciertos del Gobierno. Según los datos de Moncloa, el gasto de los distintos Ministerios en sus eslóganes televisados asciende a 213 millones de euros solo en los últimos 5 meses, más del doble de lo invertido en los dos últimos años, lo que constituye una subida del 122 por ciento respecto al dinero gastado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2018.

El PSOE, a falta del asalto al Tribunal Constitucional, ha aprobado las leyes más polémicas y delirantes para cerrar su deriva a la extrema izquierda. Pero ahora, la única gestión que va a dominar el resto de la legislatura se centra en derrochar el dinero de los españoles en comprar los muchos votos que necesita para revertir la situación.

La desfachatez de Pedro Sánchez resulta escandalosa. Y, como decíamos, no hay más que encender la televisión para sufrir el bombardeo permanente de los anuncios propagandísticos de los supuestos aciertos del Gobierno. El presidente no va a tener reparos en dirigir todas sus gestiones a un único objetivo: ganar las elecciones generales. Nuñez Feijóo no puede dormirse en los laureles de las encuestas que le dan ganador. Más bien, debería denunciar la última trampa de su adversario que está dispuesto a derrotarle por las buenas o por las malas.