El último autobús diésel que circulaba por la ciudad ha apagado este viernes el motor para siempre tras realizar su último recorrido desde avenida de América hasta su encierro en el Centro de Operaciones de Fuencarral.
Madrid cumple así con la promesa que realizó su alcalde, Jose Luis Martínez-Almeida, en 2020 de que ningún autobús municipal propulsado por este combustible recorrería las calles de la ciudad después de 2023, con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire. La ciudad se sitúa como la primera gran capital europea -en cuanto al número de habitantes y autobuses en servicio- que opera con una flota de autobuses municipales 100 % limpia.
Este equipo de Gobierno ha adquirido 1.291 autobuses nuevos y limpios para renovar el 60 % de la flota. El esfuerzo del Ayuntamiento de Madrid, junto con la firme gestión llevada a cabo por la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT), ha hecho posible la incorporación constante de nuevos modelos de autobuses que la Unión Europea incluye bajo el criterio de limpios según la Directiva de Vehículos Limpios.
Gracias a esta apuesta, los últimos 12 autobuses de gasóleo de la EMT han dejado definitivamente de circular este mes, posicionando a Madrid a la cabeza de España en el cumplimiento de lo estipulado por la normativa europea en materia de combustibles aplicados al transporte urbano. Este hito coincide, además, con el 75 aniversario de la EMT.
Con la retirada del último autobús diésel, en 2023, la actual flota 100 % limpia de la EMT pasa a estar compuesta por 1.915 autobuses de GNC y 180 buses eléctricos. El próximo año, además, la empresa municipal incorporará los diez primeros autobuses de hidrógeno y otros 150 nuevos eléctricos.