AL AIRE LIBRE

DI STÉFANO Y PELÉ

Luis María ANSON | Viernes 30 de diciembre de 2022
A los cinco años comencé a asistir a partidos de primera división en el estadio de Vallecas, cuando...

A los cinco años comencé a asistir a partidos de primera división en el estadio de Vallecas, cuando allí jugaba el Atlético Aviación. Estudié en el Colegio del Pilar, que se volcaba en el fútbol. En mi promoción jugaba Ramón Marsal, que fue delantero del Real Madrid, campeón de Europa e internacional. Jugaba también Antonio Garrigues que habría sido figura si su padre no hubiera impedido su fichaje por el Atlético de Madrid. Durante muchos años fui interior derecho de los equipos de fútbol en los que jugué. Mi último partido se celebró en la Ciudad Universitaria: Periodismo contra Derecho. Les ganamos 5-2 y tuve la suerte de marcar dos goles.

Y claro que he visto jugar a Pelé. Lo vi en Maracaná, en París y en Madrid, y cien veces en televisión. Era un rayo que nadie podía parar. Un fuera de serie indiscutido e indiscutible. Pero no me voy a sumar a la necrofilia, que se ha desbordado estos días. Tras ochenta años de ver fútbol, tengo una idea bien clara: el mejor jugador de la historia del deporte rey es Alfredo Di Stéfano. Le faltaron los títulos mundiales y de ahí que le desborde Pelé. Pero en calidad de juego nadie ha superado, desde mi punto de vista, a Di Stéfano que, dicho sea de paso, no era hombre simpático en el trato personal.

Jugaba en todos los puestos, corría incansable los 90 minutos, tenía un regate prodigioso, era velocísimo, disparaba con ambas piernas, cabeceaba de forma certera, se desmarcaba como una ardilla y llevaba en los ojos y en el pensamiento el gol. ¡Qué tío! En su cabeza se agolpaba el exacto conocimiento de lo que es el fútbol y, por tanto, la diversidad en el juego exigida por rivales diferentes y situaciones distintas. Daba además la sensación permanente de que disfrutaba jugando, sin esfuerzos ni vehemencias.

Sí a Pelé, con sus tres títulos mundiales y su juego prodigioso e imparable. Pero, a mi manera de ver, Di Stéfano ha sido el mejor, el más completo, la primera estrella del fútbol mundial. Los buenos aficionados españoles, no todos, pero sí la mayoría, saben que no exagero porque aquí en España tuvimos ocasión de verle jugar en centenares de ocasiones que dejaron en nosotros una estela de admiración inextinguible.