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Versalles, el lugar mágico de los Sarkozy

Recién casados

Domingo 03 de febrero de 2008
A sus 53 años, el presidente francés le dio el "sí, quiero" a su novia, de 40, ayer, en el palacio del Elíseo, "en la más estricta intimidad". Tan sólo sus familias y poquísimos amigos cercanos asistieron a una corta ceremonia civil que fue "un momento de intimidad familiar, de gran sencillez y, visiblemente, de gran emoción y afecto entre los esposos", como la describió posteriormente al confirmar la noticia
el oficiante de la misma, el alcalde del octavo "arrondisement" de París, pues en ese distrito está el palacio presidencial.

El resto de los franceses han podido comprobar ahora cómo el alcalde del distrito parisino no exageraba gracias a las primeras fotos tomadas el domingo a los nuevos esposos en el lugar elegido para pasar su noche de bodas: Versalles. Concretamente la residencia de La Lanterne, cercana al famoso palacio que el Rey Sol mandó construir en esa cercana localidad del oeste de París, tan sólo a 20 kilómetros de su centro. Y por allí se han dejado ver este domingo los nuevos esposos, paseando como dos enamorados en nada menos que su primer día de luna de miel.

La nueva señora Sarkozy no ha ahorrado gestos de cariño hacia su nuevo marido. Y, como recordó a la prensa a principios de enero, se ha visto que además de presidente, Nicolas Sarkozy es un hombre que, "como todos los franceses se levanta y se acuesta cada día", él tampoco se ha quedado atrás como buen recién casado que se precie. Así, la pareja de "tortolitos" ha paseado cogida de la mano, luciendo sus nuevos anillos, por los alrededores del palacio de Versalles y luego se ha sentado en una terraza de un café cercano para beber un té al sol que hoy lucía en la zona, aunque la temperatura era de las de congelación.

La ex modelo conoció en noviembre pasado al presidente, tan sólo un mes después de que éste anunciase su divorcio de su segunda mujer, Cecilia. Y todo parece indicar que fue amor a primera vista, aunque luego lo expusieran a los ojos de todo el mundo, empezando desde su primera aparición pública en Eurodisney y siguiendo por sendos viajes a Egipto y Jordania a últimos y primeros de año que causaron mucha expectación, polémicas y también críticas. Ahora, en cambio, han preferido el secreto y la discreción para una boda, que es la tercera para él y la segunda para ella.

Se desploma la popularidad de Sarkozy
Pero según los sondeos, este cambio de "estrategia" no parece haber surtido demasiado efecto sobre los franceses, que según los sondeos de enero, han retirado buena parte de su apoyo incondicional al conservador. Así, según un sondeo difundido el domingo por la prensa fracesa y realizado por "LH2 Liberation" antes y después del anuncio de la boda, la popularidad de Sarkozy ha caído un total de 13 puntos con respecto a mayo del año pasado, cuando fue elegido presidente de la república. Ahora, el 55% de los franceses se muestran disconformes con su jefe del Estado, un porcentaje que nada tiene que ver con esas cuotas de popularidad de más del 70% que llegó a alcanzar el verano pasado.

Los franceses parecen no aprobar que su presidente haya ostentado en su historia de amor una vida de A los franceses no les ha gustado que su presidente haya ostentado un estilo de vida de riqueza y lujo, valiéndose de aviones privados de multimillonarios amigos para llevar a su novia de vacaciones, mientras todo parece presagiar que en los próximos meses tendrán que apretarse el cinturón. Las municipales de marzo se acercan peligrosamente y la duda para los conservadores es si la nueva estrategia de discreción de su líder –y presidente del país- dará frutos. Para el resto de los mortales, la duda es si Carla Bruni –cuya imagen y nombre son una sociedad cotizada en bolsa- hará como el resto de las desde ayer connacionales francesas suyas: renunciar a su nombre de soltera y adoptar el de su esposo. Para todos los efectos legales, públicos y sociales.

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