Opinión

Montevideo (VI)

PÁLIDA CONDENA

Miguel Ángel Gómez | Domingo 01 de enero de 2023

1. Viajé. ¿Cuántas veces he escrito esta palabra desde un pequeño y confortable cubil? No lo sé. Es una palabra de asombrosa sencillez. Di un paso, avancé un poquito más. Viajé.

2. En cambio, uno puede comunicar, con una innegable inevitabilidad, el lugar: «En febrero del 74 viajé a París con la anacrónica intención de convertirme en un escritor de los años veinte, estilo generación perdida». El punto de partida intensificará el alcance de nuestro intelecto. París puede que nos haga conocernos a nosotros mismos como nunca nos hemos conocido, sangre, cerebro y piel.

3. Insistamos: ya sin juveniles experimentos, sin apoyar los codos en las barandillas. ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué? Viajé. Digamos que queremos convertirnos en Ernest Hemingway, un Ernest Hemingway que se vuelve del otro lado, y durante un rato nada permanece oscuro ni pacífico.

4. Viajé para divertirme con mi absoluta autonomía.

5. ¿Cuánto tienes que viajar para ver sin mantener la vista fija en el suelo? Viajar para ver reuniendo fuerzas con grandes y polvorientos zapatos.

6. Sí, el viaje es una impresión que se está produciendo.

7. Hace cuatro meses empecé a escribir sobre la novela Montevideo, de Enrique Vila-Matas. ¡Qué extraño es no poder abandonar los peldaños de este sendero profundamente excavado en la pendiente!

8. Paseé por el parque para alejarme de la inercia y la parálisis que nos rodea. Pisé la hojarasca a cámara lenta. Hierba verde sin sufrimiento ignominioso, hojas rojizas y amarillas, símbolo de la quiebra del hombre.

9. «En Broker Hirokazu Koreeda subvierte el concepto de género con un drama cálido y encantador cimentado sobre el thriller más turbio».

10. Koreeda en su agotador viaje, sencillo, está a nuestro servicio, teniendo el poder necesario para hacer que nada se venga abajo.

11. Trata el tema de la familia para que mantengamos una ardiente comunicación unos con otros.

12. Uno de los protagonistas, Song Kang-ho, conocido por Parásitos, ganó el premio a mejor actor en Cannes.

13.Estado hipnoide de escritura rara: ensoñación + captura sobre un estado.

14. Entrando en terrenos cinéfilos, uno se ancla a sí mismo en su metamorfosis.

15. Leo en Montevideo: «Me convertí en un virtuoso de las narraciones en las que deliberadamente no se narra nada».

16. Escribí 500-palabras lentamente al amanecer desde mi Inferno.

17. Forma pura, atrapada: rapto literario = rapto visionario. Vila-Matas es un genio avanzado, como un tigre de dientes de sable de la literatura y me da otra ráfaga de actividad.

18 La actividad siente que la presión es cada vez mayor.

19. «Escritura expulsada, provista de un sinfín de ecos internos que vigilaban que la ‘máquina textual’ no se encallara jamás».

20. Realidad cruda como desaliñada ave del paraíso.

21. Cae un rayo.

22. Una biografía del estilo tiene la textura invisible de una vida.

23. De mañana. Escribo como Vila-Matas queriendo leer a Gombrowicz en polaco. La computadora no me desvía del camino recto. No hay viejos escritos, trabajo duro esta vez. Mi jornada es realmente visceral.

24. El idioma original es más que un proyecto, pongo en marcha mi cacharro.

25. Moby Dick vio la luz en 1851 y cayó en un olvido transformado en una sosa rutina.

26. Descatalogado cuando Melville tenía cuarenta años.

27. Yo tengo cuarenta y dos. Me detengo ante la ventana, pienso un momento, y luego me vuelvo y sigo escribiendo.

28. Se nos dice: «Hay autores como Herman Melville que nada tienen de pesados».

29. La melancolía propia avanza lo suficiente para ver las señales del tiempo que se nos viene encima. Escribo en una libreta sin ataques de miedo-a-la-locura literaria.

30. El narrador decimonónico es un prisionero caminando por su celda, albergando sus últimos pensamientos.

31. Ballenas lentas que están del todo limpias, como tímidos nómadas.

32. No apurar la marcha sin chorros de sudor en la cabeza. Aceptar las decisiones de lo pausado que no traen minutos de vacilación.

33. El shandysmo lo vadean, a fin de cuentas, porque aquello está demasiado húmedo para los inadecuados zapatos que tienen.

34. «Espero otro rayo bien pronto», dice Vila-Matas.

35. Seguidores de Joyce comienzan a ascender de nuevo, apoyan ambos codos en una nudosa barandilla de madera, y van vestidos con una chaqueta oscura.

36. La decisión que Vila-matas había tomado previamente ahora es ejecutada.

37. El Señor Viento sigue recto al frente, desde luego.

38. Gran Obra-Ballena, dice, como Lezama Lima en La Habana.

39. Aquí es el lugar de la ballena; allí, el lugar de lo insoportablemente bochornoso.

40. Érase una vez un reino llamado Montevideo, en cuyo territorio la ficción literaria era la luna, visible y carnosa, asomando tras un árbol negro.

41. Vila-Matas dijo: «¿No es un buen título La creación despreocupada? Ha muerto hoy Tabucchi antes de que pudiera hacerle esta pregunta, y muchas otras.»

42. Listas de muertos.

43. Muertos que nos hacen observar que su trabajo era pulcro, con mucha clase de inventos.

44. En el libro de un muerto cabe todo el mundo, al menos, todos aquellos que son alguien.

45. Amplitud y complejidad de su propósito.

46.Con cierta fuerza.

47. Ver la hora exacta proyectada en otras artes, como la ambigüedad de las “apariciones” y “desapariciones”.

48. El arco del luminoso talento de Vila-Matas alumbra en mitad del paisaje borroso. Su narrativa tiene una coherencia que al leerla tenemos la impresión de que ya la conocemos. Tenemos sin duda esa extraña sensación.

49. «Cae un rayo en Barcelona y de inmediato la memoria me transporta al Teatro Marigny, de Champs Élysées», son unas palabras que considero dignas de aparecer aquí. Vila-Matas escribe mentalmente en París con el corazón latiendo alocadamente… No, irse es imposible… Tal registro sustenta la novela −cautivadora como el mundo de Paul Valéry−, como el sentido del juego. La literatura busca adquirir un sentido extraordinario, una belleza extraordinaria y una sinfonía extraordinaria.


50. La instrucción de Enrique Vila-Matas deleita. Y me encanta Montevideo.