AL AIRE LIBRE

LOS REYES MAGOS CONVERTIDOS EN ESPECTÁCULO

Luis María ANSON | Jueves 05 de enero de 2023
En su libro La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo, Lenin considera a la Iglesia ortodoxa...

En su libro La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo, Lenin considera a la Iglesia ortodoxa y también a la Iglesia Católica como los enemigos a batir para despejar el camino comunista y conseguir la destrucción del capitalismo. La descristianización de Europa es un hecho que anunció Salvador de Madariaga y responde al tenaz esfuerzo en todos los ámbitos de la extrema izquierda. La paganización de la Semana Santa y la frivolización de la Navidad se estrellan desde hace muchos años con el profundo sentido religioso que un sector de las naciones europeas mantiene.

Asistiremos hoy a la conversión de los Reyes Magos en un espectáculo circense, sin que el alcalde del Partido Popular haga el menor gesto para recordar la realidad: hace más de dos mil años, tres reyes de Oriente acudieron a un pesebre para llevar regalos y devoción al Niño dios que había nacido de María virgen. El profundo sentido religioso de los Reyes Magos se ha fragilizado entre las carrozas evanescentes, las manifestaciones paganas y la desviación política de la celebración convertida en la fiesta de los regalos.

Nadie puede negar que, en la mayoría de las naciones, los Reyes Magos se han convertido en un espectáculo. Ciertamente ni Papa Noel ni Santa Claus ni otros muchos planteamientos paganos han podido eliminar a los Reyes Magos. Sí se ha conseguido, sin embargo, desvirtuar su esencia para presentar a los niños un espectáculo de música, títeres, cabalgatas y caramelos que adulteran la antigua significación de la celebración que cierra la Navidad, es decir, la conmemoración del nacimiento de Cristo, el hijo de Dios vivo, de la palabra, del Verbo, que se hizo carne y habitó entre nosotros.

200.000 fieles han desfilado por delante del cadáver de Benedicto XVI con el fin de rendirle homenaje. 150.000 personas han abarrotado la plaza de San Pedro para asistir al funeral por su eterno descanso. Esa es la Iglesia de la fe y también la Iglesia de los pobres que predicaba Teresa de Calcuta.