Opinión

Bochorno

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 07 de enero de 2023

Es lo que he sentido estas últimas jornadas en los que hemos vivido con tristeza el fallecimiento de Benedicto XVI. Bochorno por ver como distintas facciones eclesiásticas y periodísticas han intentado enfrentar a dos grandes personalidades como son Joseph Ratzinger y Jorge Bergoglio.

Como ha apuntado el arzobispo español Luís Marín San Martín, que además es subsecretario de Sínodo de Obispos, “ a quienes utilizan sin pudor la figura de Benedicto XVI para atacar y difamar a FRANCISCO, le sugiero que lean la homilía de Joseph Ratzinger pronunciada el 10 de julio de 1977: “La comunión con el Papa es comunión con la totalidad, sin la cual no se puede dar la comunión con Cristo”. Una homilía publicada pocas fechas después de que el entonces Papa, San Pablo VI, le crease cardenal.

Bochorno con la banalidad de muchos que han llegado incluso a jugar con los números de asistentes al funeral, nada comparable al de San Juan Pablo II, o la crítica de que FRANCISCO no oficiara las Eucaristías, dejando a los cardenales Parolín y Re, este cometido. Pero ahí estaba la poderosa imagen de Francisco posando sus manos sobre el féretro de Benedicto XVI. Un Papa emocionado que despedía a su predecesor al que siempre apreció porque” en silencio todos estos años sostuvo la Iglesia”, que era como “un abuelo en casa” y que cuando los miembros del ala más conservadora intentaron "utilizar" al Papa emérito contra FRANCISCO, fue el mismo Benedicto XVI quien los frenó.

El cardenal Parolín, Secretario de Estado Vaticano, en una entrevista concedida esta semana al diario italiano Corriere della Sera, ha sido muy claro: “La contingencia histórica que ha visto coexistir a dos sucesores de Pedro al mismo tiempo ha configurado una situación institucional inédita para la Iglesia, que también puede ser delicada. Tal vez alguien pensó en aprovecharse de ello, y tal vez incluso trató de sembrar la confusión. Pero no tuvo éxito en su intento”.

Pero mucho nos tememos que la confusión sigue queriendo ser sembrada por aquellos que no aceptan un papado que está marcando una vía muy importante en la Iglesia y que no tiene marcha atrás, a pesar de que esos mismos intenten ahora jugar con la posible renuncia de FRANCISCO, por su problemas físicos, que no le impiden ejercer su función, porque el Papa piensa con la cabeza y no con los pies.