Editorial

Trump controla el Congreso y ahondará la crisis institucional en EEUU

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Domingo 08 de enero de 2023

La surrealista elección del diputado republicano Kevin McCartthy como presidente de la Cámara de Representantes, que necesitó hasta 15 votaciones, confirma que Donald Trump recupera el control de su partido con una veintena de diputados ultras y que está dispuesto a utilizar su poder para ahondar la crisis institucional de Estados Unidos. Como se ha comprobado, una veintena de sus seguidores más radicales no han apoyado al nuevo “speaker” del Congreso hasta que ha cedido a todas sus exigencias.

A partir de ahora, McCarthy deberá seguir al pie de la letra las instrucciones de Trump, al que agradeció que, al final, facilitara su nombramiento. Las órdenes que debe cumplir el nuevo presidente del Congreso se basan, esencialmente, en torpedear los dos años de legislatura que le quedan a Biden. En primer lugar, los diputados crearán Comisiones para denunciar los motivos del actual presidente para abandonar Afganistán y dejar a los talibanes todo el poder, acusar al hijo de Biden por presuntos casos de corrupción y tumbar la pretensión de los demócratas de investigar la responsabilidad de Trump por el asalto al Capitolio y por sus supuestas trampas fiscales.

El control de Trump del Congreso supondrá un salto en la polarización política y social de Estados Unidos. Pues ése es el escenario preferido por el líder republicano para emprender su campaña electoral con vistas a los próximos comicios que se celebrarán dentro de dos años. Bloqueará las propuestas legislativas de Biden de controlar la venta de armas a los ciudadanos, denunciará al Gobierno por su elevado gasto público e intentará blindar las trabas a la legalización del aborto.

El bloqueo institucional será feroz. Y Biden, cada día más débil y alejado de la realidad, se verá incapaz de gobernar con un mínimo de comodidad. Se trata, en fin, de una pésima noticia para la democracia estadounidense. Y del mejor ejemplo de que los radicales populistas, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, destrozan la estabilidad política y social en todo el mundo. Como en la España de Sánchez, sin ir más lejos.