Rusia y Ucrania anunciaron este domingo el canje de 100 soldados de ambos bandos que habían caído presos durante los combates en territorio ucraniano. "Han sido repatriados 50 soldados que corrían un peligro mortal en cautiverio", informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.
La liberación de los militares fue resultado de las intensas negociaciones mantenidas en los últimos días entre Moscú y Kiev, precisó. Los soldados rusos liberados serán trasladados en avión a Moscú para su rehabilitación médica y psicológica. Mientras, la Presidencia ucraniana informó sobre la liberación de medio centenar de sus militares, entre los que figuraban 33 oficiales y 17 sargentos y soldados rasos. Dichos soldados cayeron presos en lugares como las afueras de Kiev, la central nuclear de Chernóbil o la ciudad portuaria de Mariúpol, víctima de un brutal asedio.
Desde el comienzo de la "operación militar especial" rusa en febrero del pasado año, han sido canjeados varios miles de prisioneros de ambos bandos. A finales del pasado año un tribunal ucraniano condenó a cuatro prisioneros rusos a once años de prisión cada uno por crímenes de guerra. El Kremlin niega categóricamente que sus soldados hayan cometido dichos crímenes en territorio ruso, aunque Kiev ha pedido a Occidente la creación de un tribunal internacional para juzgar dichos abusos.
Un ataque ucraniano dañó dos centrales termoeléctricas en la región de Donetsk, mientras las tropas rusas atacaron las regiones orientales de Donetsk y Járkov, y la sureña Zaporiyia coincidiendo con el fin la pasada medianoche de la tregua navideña ordenada por el Kremlin, según partes militares de ambos bandos. Las centrales fueron alcanzadas en las localidades de Novi Svet y Zugres bajo control prorruso, según informó este domingo un representante de la autoproclamda república popular de Donetsk en su canal de Telegram. El ataque ucraniano habría sido perpetrado con lanzaderas de misiles y sistemas Tochka-U con misiles balísticos tácticos.
A su vez, la pasada noche la artillería rusa habría golpeado la localidad de Merefa, en Járkov, donde murió un hombre de 50 años. "Incluso en Navidad el enemigo no cesa el terror contra la población civil", denunció en Telegram Oleg Sinegubov, jefe de la administración militar de Járkov. Las tropas rusas también habrían lanzado una decena de ataques contra los bastiones ucranianos de Kramatorsk y Konstantinovka en Donetsk, donde no hubo que lamentar bajas civiles. También hubo bombardeos contra los suburbios de la ciudad de Zaporiyia, capital de la región homónima, donde los proyectiles rusos habrían atacado la misión de la ONU en la ciudad de Oréjov.
Horas antes del fin del alto el fuego unilateral ordenado por el presidente ruso, Vladímir Putin, varias ciudades ucranianas declararon la alerta aérea en previsión de bombardeos. El Estado Mayor ucraniano estimó en 40 los ataques con lanzaderas de misiles perpetrados por el enemigo durante las últimas 24 horas contra infraestructuras civiles.
Las autoridades ucranianas y el Pentágono acusaron a Moscú de no respetar su propio alto el fuego, a lo que el Ministerio de Defensa ruso replicó que durante las 36 horas de tregua navideña sus fuerzas únicamente se limitaron a responder a los ataques enemigos