AL AIRE LIBRE

PEDRO SÁNCHEZ Y NÚÑEZ FEIJÓO, DE LLENO EN LA BATALLA ELECTORAL

Luis María ANSON | Jueves 12 de enero de 2023
Leo con cierto regocijo las explicaciones que se están dando a las reformas legales decididas por Pedro...

Leo con cierto regocijo las explicaciones que se están dando a las reformas legales decididas por Pedro Sánchez. Aparte de todas las adherencias que los procedimientos sanchistas dejan al descubierto, hay una cosa completamente clara: Oriol Junqueras ha exigido al presidente del Gobierno, si quiere seguir contando con los escaños secesionistas catalanes, que él pueda presentarse a las elecciones autonómicas catalanas dentro de dos años. La reforma de la malversación se reduce sustancialmente a eso: se le rebajan los años necesarios a Oriol Junqueras que, en contra de lo que en su día decidió el Tribunal Supremo, podrá ser candidato en las elecciones de la Autonomía catalana.

La verdad así descarnada no puede ser más triste. Todo un presidente del Gobierno español cae de hinojos ante un delincuente, que ha atentado contra la Constitución y la unidad de España, y a cambio del plato de lentejas de una docena de votos, le entrega su dignidad personal y la de España.

Resulta necesario reconocer la extraordinaria habilidad política con la que ha actuado Pedro Sánchez. Observadores sagaces daban a su Gobierno un máximo de cuatro meses de duración. El presidente decidió agotar la legislatura y ha ido haciendo, poco a poco, las concesiones necesarias para contar con los votos de los secesionistas catalanes, de los comunistas y de los bilduetarras. No reconocer la habilidad sanchista sería negar la evidencia. Pedro Sánchez, tras derrotar en las primarias del PSOE a Felipe González, a la candidata del expresidente, ha ido ganando todas las elecciones y cuatro años después ahí está. Ahí está dispuesto a desplegar todos sus poderes para ganar las próximas elecciones generales, a pesar de lo que se desprende de las encuestas. Núñez Feijóo está en la obligación de levantar las antenas y de aceptar que la eventual victoria del Partido Popular no será un paseo triunfal, sino una durísima batalla de incierto resultado.