José María Lara | Domingo 03 de febrero de 2008
La reacción más expresiva al fichaje de Pau por los Lakers ha venido del propio Kobe: "Me quito el sombrero". Parece que se alegra del traspaso tanto como el de Sant Boi. La estrella angelina ha aprendido, en estos años sin Shaquille, que caminar solo es muy duro y que necesita ayuda si quiere seguir persiguiendo la alargada sombra de Michael Jordan. Para este Bryant maduro, al que su entrenador comparó a un cálculo renal porque "no pasaba", y que ahora reparte más de cinco asistencias por partido, Pau ya no es un rival del que tener celos, sino el instrumento que necesita para alcanzar la gloria.
Esa gloria que le sobra a Phil Jackson, el maestro Zen y el autor de la frase que encabeza el artículo: "Con Pau, somos una amenaza inmediata en la pintura". Al gran Phil solo le queda un meñique libre para colocarse anillos, ya que tiene nueve. Eso, qué contrariedad, le mantiene empatado en la cúspide con el mítico Red Auerbach, y si Pau le diera un empujoncito, se colocaría el décimo anillo en el último dedo desnudo, y se quedaría solo en el Olimpo de los dioses del baloncesto. También él recibe a Pau con los brazos abiertos porque, en realidad, la gloria nunca sobra.
El núcleo duro de aquel equipo ganador de los Bulls era el formado por el propio Jackson, la megaestrella Jordan, el segundo líder, Pippen, y el lugarteniente, Kukoc. Ahora tenemos al mismo Phil Jackson, a la megaestrella Kobe, al segundo líder, Pau, y al lugarteniente Odom. Y también, como ellos, a media docena de tiradores letales ( cuatro jugadores por encima del 40% de acierto en triples) por fuera, y a tres tipos grandes (Pau, Bynum y Turiaff), que garantizan de cinco a seis tapones por partido. Defienden menos, cierto, pero todos son excelentes pasadores, con muchas asistencias y muy repartidas en todas las líneas, lo que asegura que el ataque será imparable, aunque los triplstas tengan días malos.
Otro día les hablaré del quinteto titular y de la rotación de este equipo deslumbrante que se acaba de alzar en el Oeste. Hoy quiero decir que la convulsión que ha provocado este intercambio de jugadores, va más allá del alivio que sentimos millones de españoles al saber que no sufriremos más por Memphis, ese equipo oscuro y desagradecido, y alcanza de lleno a toda la N.B.A: Los Lakers de Jackson y Kobe, con Pau, se convierten en un claro candidato para este año, ya son, ya somos, una "amenaza inmediata".
Ahora, recreándonos en el placer, aguardaremos a que Pau se adapte al equipo y Bynum se recupere para medir el verdadero peligro de esa arma que Phil Jackson va a poner a punto para dentro de tres meses. Si no median lesiones graves, nos esperan unos Play-Offs de lujo, con Kobe y Pau liderando a un equipo que aspira a todo, y que va a seguir aspirando a todo durante los próximos cinco años. Con los Lakers de Pau y la Selección ÑBA, los seguidores españoles tenemos el espectáculo garantizado. Ya podemos decir, como Pau a partir de ahora: Esto es Hollywood ...
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