La expresión 'partido de poder a poder' encuentra pocas veces un ejemplo tan atinado como el partido que disputaron este miércoles Betis y Barcelona en el Estadio Benito Villamarín. El duelo, aplazado de la jornada 17ª por la celebración de la Supercopa de España en Arabia Saudí, correspondió a las expectativas y los dos equipos jugaron al ataque, con soltura y valentía. Se enfrentaron los dos conjuntos menos goleados de LaLiga, dato que no rima mal con el carácter eminentemente ofensivo de sus propuestas. Y ahí, en un ajedrez de ritmo volcánico, derroche físico absoluto y chispas de calidad exquisita, se llevó el triunfo el líder del campeonato, que acaba la primera vuelta como campeón de invierno, con 50 puntos y con un colchón considerable sobre el Real Madrid. Casi nada.
Xavi Hernández y Manuel Pellegrini no escondieron sus cartas y apostaron a pelear en un cara a cara con sus mejores espadas. Volvió Robert Lewandowski y llegaron a tiempo Fekir y Borja Iglesias -este último, no tanto- para la cita. No lo hizo un Ousmane Dembèlè, el jugador más en forma del balompié nacional, que fue suplido por un Raphinha con muchas ganas -y necesidad- de reivindicarse. Por su banda avanzaría sobre todo el sistema visitante en un arranque de minutaje que quisieron controlar los catalanes por medio de la presión y de la posesión. Empezaron más intensos y se acercaron, amenazantes, a la potería bética. Pero en un intercambio de pistoleros, en cualquier momento se puede virar la dirección del viento y los andaluces fueron los que pegaron primero.
En el minuto 10, una contra lanzada desde la gigantesca figura de Sergio Canales acabó con carrera y cambio de banda de Borja Iglesias para el zurdazo cruzado de Luis Henrique que lamió la madera. El joven brasileño todavía está por pulir, pero ya muestra su talento. Dos minutos más tarde, Alejandro Balde perdió el cuero ante el voluntarioso Ruibal y el propio Iglesias pidió penalti -por choque fortuito con Koundé-. Los azulgranas, por su parte, avisaron con un cabezazo desviado de Lewandowski a la salida de un córner -ocasión muy clara, minuto 15- antes de regalar a Pedri un par de opciones nítidas. Si el canario tuviera eficacia de cara a gol, su dimensión internacional ha habría alcanzado techo. En esta noche falló varios manos a mano con el meta Rui Silva. El primero, en el minuto 19, cuando trató de regatear al arquero; el segundo, en el 37, estrellando en el cuerpo un rechace; y el tercero, en el minuto 48, al chutar desde dentro del área para la buena parada del portugués.
Se jugó con un alto riesgo de sufrir una contra venenosa tras cada pérdida. Ahí, nombres como Fekir disfrutan. El torero francés sentó a Christensen en el 31, para lanzar a Ruibal en una jugada que finalizaría con centro del carrilero, remate de Canales y despeje, providencial, de Koundé. El exsevillista y Araújo tienen buena culpa de la consistencia renovada del Barça.
A cara o cruz, tal y como aceptaron ambos entrenadores, la puntería vale oro. En esa lógica naufragaron Gavi -con una volea desviada desde la frontal, minuto 40-, Fekir -que chutó al centro tras romper a Busquets, minuto 56- y Borja Iglegias -que en lugar de tirar con todo a favor, cedió para Juanmi sin éxito, en el minuto 69-. Sí hicieron diana Raphinha, que empujó a placer un centro espectacular de Balde, en una maniobra que había activado De Jong al sacar rápido una falta que pilló al Betis descolocado -minuto 65-; y Lewandowski, que embocó un balón peinado por Araújo en un saque de esquina -minuto 80-. El polaco volvió a lucir ausente... y a marcar.
Pero los verdiblancos, que rozan los puestos de Liga de Campeones y le pusieron las cosas muy complicadas a este Barcelona en la mencionada Supercopa, hace unas pocas semanas, está gozando de una competitividad extraordinaria. Tanto que se levantó de la nada, cuando un centro bombeado rebotó en Koundé para batir a Ter Stegen -minuto 85-. Fue el séptimo gol liguero que ha encajado un portero aléman que se descubrió acuciado en el desenlace, cuando hasta entonces todo marchaba sobre ruedas. No pasó del susto y los azulgranas se escapan ya a ocho puntos del segundo clasificado -siendo que los merengues pueden volver a una desventaja de cinco unidades si ganan este jueves al Valencia-. El Betis, que sólo había perdido en casa ante el Atlético, cayó ante el esquema que mejor funciona del campeonato.