Avisó el conjunto de Gregor Townsend de entrada con dos ensayos de Huw Jones y Van der Merwe (5-12), aunque Inglaterra supo recomponer líneas, meter presión e irse al descanso por delante en el marcador (13-12) gracias a dos marcas de Max Malins y a un golpe de castigo de Owen Farrell.
Los ingleses parecieron sentenciar de salida en el segundo periodo a través de Ellis Genge y Farrell (20-12). No fue así, porque respondieron Ben White y Finn Russell (20-19) y metieron al partido en un tramo final vibrante en el que podía ocurrir de todo. Farrel y Russell alargaron el equilibrio (23-22) con once minutos por delante, momento en el que Escocia encontró la combinación perfecta para que Van der Merwe, con la transformación de Russell, instalara el 23-29 que resultó definitivo, porque los pupilos de Townsend se defendieron con todo de las interminables fases de ataque de Inglaterra, por tercer año consecutivo frustrada ante su eterno rival.
Inglaterra tendrá el próximo domingo un compromiso sobre el papel fácil ante Italia, de nuevo en Twickenham, y Escocia recibirá a Gales, que perdió este sábado ante Irlanda, en un partido en el que debe demostrar su ambición y no caer de nuevo en su falta de consistencia y continuidad.