Sociedad

Los neandertales mariscaban bueyes de mar y los cocinaban al fuego hace 90.000 años

ANTROPOLOGÍA

E.I. | Martes 07 de febrero de 2023

Los trabajos arqueológicos en el yacimiento de Gruta da Figueira Brava (Portugal) han puesto al descubierto unos sorprendentes restos que demuestran que los neandertales que ocuparon esta cueva, hace más de 90.000 años, mariscaban grandes cantidades de bueyes de mar, los cocinaban al fuego y los comían.

Se trata de la principal conclusión del trabajo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Environmental Archaeology, en un trabajo liderado por Mariana Nabais, investigadora postdoctoral MSCA-COFUND-2020 en el IPHES-CERCA, en el que ha participado también Catherine Dupont, del CNRS-Université du Rennes y João Zilhão del Centro de Arqueología de la Universidade de Lisboa-UNIARQ.

La relevancia de esta investigación, explica el IPHES, es que demuestra que los neandertales explotaban los recursos marinos de forma intensiva, algo que hasta hace poco se consideraba que era una práctica exclusiva de los humanos anatómicamente modernos. "El consumo de presas de pequeño tamaño por parte de los homínidos, es un tema ampliamente controvertido por parte de la comunidad científica. Hay un modelo que considera que este tipo de presas era inviable para los neandertales, ya que proporcionan poca cantidad de carne y, por tanto, de energía. En este sentido, este tipo de alimentación rica con pescado y marisco, quedaría reducida sólo a los humanos anatómicamente modernos del continente africano, coetáneos a los neandertales, a los que además les habría conferido algún tipo de ventaja a nivel cognitivo".

Los resultados en el yacimiento de la Gruta de Figueira Brava demuestran que "realmente no fue así", defiende el IPHES, y que si el consumo habitual de recursos marinos había jugado un papel importante en el desarrollo cognitivo, esto debería ser igualmente cierto en el caso de los neandertales. "Las acumulaciones de restos de alimentos marinos de la secuencia estratigráfica de la Gruta de Figueira Brava, que abarca unos veinte milenios, son iguales a las observadas en los yacimientos de conchas del Holoceno de la región, que se encuentran entre los mayores de Europa”, según Nabais, investigadora del IPHES-CERCA y autora principal del estudio.

Los restos de marisco documentados en la Gruta da Figueira Brava son muy diversos y corresponden a diferentes especies. Ahora bien, hay una que sobresale muy claramente por encima del resto: el Cancer pagurus; es decir, el buey de mar. Del conjunto de restos representados existen fragmentos de caparazones de estos animales y, sobre todo, pinzas.

Nebais calculó el tamaño de estos ejemplares a partir de la relación entre el caparazón y las pinzas. La conclusión es también muy determinante: se trata mayoritariamente de ejemplares adultos con una talla grande, de aproximadamente 16 centímetros. Se ha estimado que este tipo de cangrejos podrían proporcionar hasta 200 gramos de carne.

El 8% de los restos de cangrejos recuperados indican que estuvieron expuestos al fuego. Los restos quemados presentan una coloración ennegrecida en su superficie, lo que demuestra que los neandertales no sólo se limitaban a mariscar bueyes de mar, sino que los llevaban a la cueva para cocinarlos. Posteriormente, se golpeaban para acceder a su carne.

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