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Europa League. El Manchester United recuerda el sabor europeo al Barcelona de Xavi

(Foto: EFE).

CLASIFICATORIO - IDA

Diego García | Viernes 17 de febrero de 2023
Volvió el descontrol al equipo catalán -que regresó a su promedio continental de dos goles encajados por partido-. Los ingleses remontaron y pudieron sentenciar a la contra, pero Raphinha lideró la reacción orgullosa local para el empate final (2-2), en un duelo de ida y vuelta. Pedri se retiró lesionado.

El de este jueves fue un anochecer interesante en el Camp Nou. Barcelona -"tiburón fracasado de la Liga de Campeones", según el vocabulario de Jose Mourinho- y Manchester United compararon el germinar de los respectivos proyectos de Xavi Hernández y de Erik Ten Hag en un marco, cosas de la competitividad profesional, insospechado: la Europa League. Ambos equipos arribaron a este evento tras amontonar sensaciones triunfalistas en sus respectivas ligas nacionales, así que les tocaba contrastar su optimismo en el Viejo Continente. En una eliminatoria subrayada dentro de la ronda de clasificación para los octavos de final de la segunda competición continental más importante. Y sacaron mejor nota los ingleses.

Ha construido el técnico catalán un bloque que en España domina sin peros. Luce en las dos fases del juego, si bien es su solidez defensiva el elemento que explica mejor su escapada en el liderato liguero. Ha cambiado el 4-3-3 con el que padecía de lo lindo por un 4-4-2 más equilibrado, en el que sólo Raphinha -o el lesionado Dembèlè- acompaña a Robert Lewandowski. Puebla más su medular, con Gavi en un ejercicio de ida y vuelta continuado. Esa fórmula, y la asociación formada por Christensen, Araujo y Kounde, han cimentado una racha nacional de 10 triunfos y un empate. No pierde desde que el Bayern le endosara un 0-3, en su despedida de la Champions -a finales octubre-. La mejoría no es discutible.

Por eso estaba subrayada esta fecha. Se trató de comprobar la veracidad de la evolución en un escenario exigente de verdad. Y Xavi lamentaría la falta de control de su esquema, con Busquets fuera de juego. No pudieron los locales dominar la posesión y el tempo a placer, como suelen hacer en las competiciones domésticas. Se toparon con un escuadrón que también sabe presionar con hambre y efectividad. Los 'Red devils', que se presentaron por obligación sin Eriksen ni Lisandro Martínez, al fin han localizado la receta para pelear por la Premier League -sólo ha perdido una vez desde noviembre- y su confianza está por las nubes. No es sencillo hacerles tambalear, acostumbrados a convivir en un torneo inglés en el que se compite a dos o tres velocidades más que en LaLiga. Y en la Ciudad Condal consiguieron convertir el guión en un intercambio de mandatos. Su mayor triunfo en un día. Y la preocupación más profunda para los azulgranas.

Dañaron los locales a los británicos atacando de forma insistente a la posición de Wan-Bissaka con las incorporaciones de Jordi Alba. El lateral inglés ofreció un rendimiento horrible que detectó con rapidez un Barça en el que Lewandowski -todavía alejado de su versión atronadora- ejerció como distruidor entre líneas, como respuesta a la vigilancia del excepcional Casemiro sobre Pedri. No brilló el canario, que se marcharía lesionado -dolencia muscular-. El que sí lo hizo fue Raphinha, con una personalidad sensacional. Desde su puesto preferido, el de extremo por la derecha, quiso cada pelota y creó amenaza toda vez que su equipo se sacudió el inicio volcánico isleño. Con todo, antes del descanso sólo recibiría David De Gea trabajo de las botas del delantero polaco -en chut raso tras sentar a un Shaw que fue central improvisado, minuto 9-; de las de Pedri, que elevó demasiado su volea cruzada -minuto 19-; y de la zurda de Alba, que le probó con un remate al primer palo -tras otro error de bulto de Wan-Bissaka, minuto 38-.

En el otro área, Ten Hag jugó al despiste. Araujo actuó como central y Koundé como lateral ante la posible colocación de Marcus Rashford como extremo por la izquierda. El neerlandés dio un volantazo y le coloco como punta central, con Weghorst, tanque rematador, por detrás. Esa argucia sembró la búsqueda del pase largo al espacio, a la espalda de la hoy insegura retaguardia azulgrana, como una opción real. Y venenosa, como se vería en el segundo tiempo. Y en primer término recogieron los británicos dudas en la salida de pelota local. Un hecho no visto desde aquella goleada alemana en Barcelona. Matiz suficiente para discutir el timón del partido, en una dinámica que convirtió a Marc-Andre Ter Stegen en el mejor del Barça. Otra vez. Los fantasmas del pasado aguardaban turno para asomar.

El meta germano le negó la diana a Weghorst, en una mano a mano claro -fallo de coordinación defensiva catalana, minuto 28-, y a Rashford, con una estirada de foto ante el derechazo angulado -minuto 34-. Además, un remate de Jadon Sancho rozaría la madera tras ser desviado por De Jong -minuto 27- y un testarazo de Casemiro se encontró con Ter Stegen -minuto 30-. Y Araujo, providencial, volvió al rol de central para arrebatar a Rashford un golpeo claro. En resumen, se mantuvo el empate en el marcador en contra de toda lógica. Y el karma ajustaría cuentas en una reanudación en la que se soltarían todos los amarres y la tribuna asistió a un tiroteo. Para deleite del aficionado neutral y contrariedad del libreto de Xavi.

Abrió fuego Raphinha, protagónico, con un latigazo de volea que lamió el palo -minuto 47- y Marcos Alonso subió la apuesta. En un córner botado por el brasileño, cabeceó picado para el gol, en una actuación discreta del meta español -minuto 50-. Sin embargo, dos minutos más tarde daría un golpe sobre la mesa el United. Fue Rashford, quién si no. Fred le puso en vuelo, el propio Alonso no llegó a cerrar y el atacante inglés ajustició con un trueno raso que se coló por el primer poste. Y los ingleses harían más caja de la inconsistencia del cierre local: en el 60, Rashford amortizó una desconcentración a la salida de un saque de esquina, se filtró por la línea de fondo y centró, con mala idea, un balón que acabó dentro tras rebotar en Koundé.

Y no se bajaron los vatios, ni mucho menos. El correcalles se extendió hasta el desenlace, con llegadas apelotonadas en ambas direcciones. Estuvo en disposición de sentenciar el United, aunque De Gea rescataría a los suyos en dos intentos de Raphinha. Nada pudo hacer el meta madrileño en el centro-chut del zurdo gaúcho, que se metió mansamente en el arco -minuto 76-. Y todavía frenaría otra oleada de remates, esta vez comandada por Ansu Fati, del mismo modo que Ter Stegen neutralizó un derechazo de Rashford y vio salir fuera por milímietros un chut de Fred. En pleno burbujear, en el sobrevivir o matar en el que se pidió un penalti de Fred y una expulsión por bando, el poste evitó la re-remontada, cuando el esférico golpeó la madera después de rebotar en Casemiro. Se le rompió el ajedrez a ambos entrenadores y sufrió como hace mucho tiempo el Barça -sin continuidad y con problemas para sujetar la contra rival-. En un enfrentamiento espectacular.

Ficha técnica

2- Barcelona: Ter Stegen; Jordi Alba (Alejandro Balde, min. 67), Marcos Alonso (Christensen, min. 66), Kounde, Araujo; De Jong, Kessié (Ansu Fati, min. 67), Pedri (Sergi Roberto, min. 41), Gavi; Raphinha (Ferran Torres, min. 83) y Lewandowski.
2- Manchester United: De Gea; Malacia, Shaw, Varane, Wan-Bissaka; Casemiro, Fred; Bruno Fernandes, Rashford, Sancho (Garnacho, min. 82); y Weghorst.
Goles: 1-0, min. 50: Marcos Alonso; 1-1, min. 52: Rashford; 1-2, min. 60: Koundé (en propia puerta); 2-2, min. 76: Raphinha.
Árbitro: Maurizio Mariani (Italia). Amonestó a Jordi Alba, Varane, Gavi, Casemiro, Ten Hag y a Malacia.
Incidencias: partido correspondiente a la ida del clasificatorio para los octavos de final de la Europa League, disputado en el Camp Nou. Antes del pitido incial se guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del terremoto que ha asolado Turquía y Siria.

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