Editorial

El Gobierno, decidido a despilfarrar hasta el final

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 17 de febrero de 2023

Para ocultar su pésima gestión de la economía, al Gobierno le ha tentado la idea de agitar el fantasma del control de precios a través de una bonificación del 14% en la cesta de la compra. La propuesta ha surgido de Podemos, pero ya ha encontrado eco en el ala socialista del Ejecutivo y, este mismo viernes, la ministra de Economía, Nadia Calviño, se ha comprometido a estudiarla.

Estamos inmersos en pleno periodo preelectoral, de modo que Calviño se ha apresurado a aclarar que lo harán desde la “responsabilidad” y el “análisis serio”, consciente de que el brochazo gordo y populista de su socio de Gobierno ahuyenta a su votante socialdemócrata.

Sea como fuere, la propuesta de aplicar un control de precios mediante bonificaciones de una cesta de productos básicos es un nuevo parche que agrava el problema inflacionario al que se enfrentan las economías occidentales tras una década de tipos de interés históricamente bajos, estímulos monetarios y desarreglos de la oferta y la demanda derivados de la pandemia de Covid y la guerra de Ucrania.

Bien sabe la parte menos frívola del Gobierno que, a largo plazo, el control de los precios no hace sino distorsionar el mercado y agravar el problema antes que solucionarlo. Una bonificación de los precios de la compra de los españoles, a cuenta de los impuestos que pagan, es un ejercicio de prestidigitación notable, pero no deja de ser un camelo. Con unas elecciones a la vuelta de la esquina se impone el pensamiento a corto plazo, el eslogan fácil y la medida populista. En esa lógica, cabe recordar el cheque de 200 euros que el Gobierno brinda a los ciudadanos como limosna tras exprimirle el bolsillo con su largo colmillo fiscal.

Mientras tanto, la deuda sigue creciendo, en un año de crecimiento del PIB y fuerte recaudación, hasta el billón y medio de euros. El Gobierno parece decidido a forzar lo público hasta lo insostenible. Por si acaso, Pedro Sánchez sigue maniobrando en la sombra para asegurarse un buen puesto en Bruselas si las urnas lo desalojan de La Moncloa. Que apechugue el que venga detrás.