Opinión

600 euros de dignidad

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Viernes 17 de febrero de 2023

Nunca me habría imaginado yo que tendría que aplaudir alguna acción de Carmen Calvo, ex vicepresidenta del gobierno de Sánchez, que ha vuelto a mostrar su dignidad y ha dicho “nones” con su abstención durante la votación en el Congreso de Diputados de la Ley “Trans”. Seguramente, como ya sucedió con su igual postura en el escrutinio de la Ley del “Solo es sí”, la señora Calvo volverá a ser multada con 600 euros por su indisciplina de voto, dentro del grupo parlamentario socialista.

Carmen Calvo ha sido consecuente con todo lo que ha expuesto en los últimos meses y su rabieta, como ha sido calificada por sus compañeros, no es porque ya no esté en el gobierno, sino porque debe pensar que esa leyes son disparates emanados de mujeres, que no tienen nada de feministas, y cuyo único fin es el cambio radical de la sociedad, aunque ellas representen a una minoría que utiliza unas formas y un lenguaje, en general, inteligible y que solo es válido para los que ahora comen caliente gracias a ese personaje que preside nuestro gobierno y que, parece ser que ahora duerme tranquilo, a la espera que llegue el último semestre del año para presidir la Unión Europea y con la vista colocada en un empleo internacional, tras su posible futuro fracaso electoral, como puede ser el puesto de Secretario General de la OTAN. Pobre Ucrania.

Lo que más me duele, es que algunos del centro derecha vuelvan la cabeza y abran los ojos con asombro ante la postura de Carmen Calvo, y sea de nuevo la Iglesia la que apoye a las mujeres abandonadas a su suerte por estas de la fashion podemita y que la institución haga resonar “el grito silencioso de tantas vidas humanas, que claman desde el seno de sus madres, pidiendo justicia para que se respete su derecho a vivir” y pedir a las distintas administraciones que, “en lugar de proclamar el derecho al aborto, promuevan iniciativas que ayuden a la mujer a vivir su maternidad, evitando ser abocada al aborto”.

Es más, esta semana, los principales líderes de las principales confesiones religiosas presentes en España han firmado la Declaración Interreligiosa sobre la dignidad de la vida humana con cinco puntos:

-“Que la vida es un don de Dios para el conjunto de la creación y de la humanidad”.

-“Que la dignidad humana no depende de sus circunstancias vitales ni del consenso social, sino que es una cualidad intrínseca de todo ser humano, cuyos derechos han de ser respetados siempre”.

-“Que toda vida humana, por tanto, en su inviolable dignidad, debe ser protegida desde el principio hasta el fin”.

-“Que el respeto a la dignidad de la vida de todo ser humano y sus derechos fundamentales, especialmente de los más débiles, son signos del progreso y la prosperidad de una sociedad y no puede considerarse que dicho respeto sea un retroceso o sea contrario a la libertad”.

-“Que comprendemos que hay situaciones complejas, de aparentes conflictos de derechos, que son difíciles de resolver; pero entendemos que profundos dilemas éticos y morales no pueden resolverse de forma genérica con el sacrificio de uno de los derechos fundamentales afectados (en este caso, el derecho a la vida) haciendo prevalecer el otro”.

Y mientras, otros siguen con la indignidad. Con la posibilidad de que nuestros jóvenes cambien de sexo sin ningún tipo de consentimiento y casi sin ayuda, y con madres que no podrán serlo o viejos que nunca llegarán a tener una muerte natural.

Espero que lo de Carmen Calvo no haya sido un postureo, ya que por lo menos ha mostrado un poco de dignidad, que solo cuesta 600 euros.