Opinión

Crónica taurina en El Imparcial | José Garrido: los secretos de la capa

TOROS

Inés Montano | Sábado 18 de febrero de 2023

Debajo de mi manto al rey mato. La capa, el capote, el herreruelo siempre han estado asociados a un manto que lo oculta todo. Hasta hoy. La clase magistral y práctica de José Garrido en Las Ventas transformó el capote, la capa de torear, en un velo transparente. El diestro explicó sin trampa ni cartón qué es el toreo de capote para él. Los secretos de su capa, querido lector, los podrá disfrutar en el vídeo de la conferencia organizada por la Unión de aficionados y taurinos de Madrid. Aquí dejamos algunas reflexiones sobre la tauromaquia que inspiró esta charla.

Ha sido un soplo del aire fresco cuando José Garrido dijo “todas las maneras de coger el capote son validas”. El público se dio cuenta de la sinceridad del diestro. Su generosidad también. Muchos de los “aficionados” tienen unas ideas fijas, del purismo intransigente, y no soportan esta “indeterminación” a la hora de ejecutar los lances del capote. José Garrido puso en evidencia esta intransigencia con sus comentarios a las fotos de Armillita, El Soldado y Silveti. Reconoció en público su perplejidad ante algunos lances de los maestros idos por la dificultad que implican. Mostró su faceta de investigador taurino, un esteta de tauromaquia en el mejor de los sentidos, para actualizar los lances antiguos.

Reconoció también la presión que siente un torero en algunas plazas para realizar determinados lances…, y, además, algunos públicos ya no tienen cintura. Muchas veces el toro, una fiera que lo determina todo, pasa por ser algo accidental. Es decir, el diestro tiene hacer una faena que el público se imaginó. Y esto no puede ser así. Es menester que cualquiera que vaya a la plaza de toros, asuma la responsabilidad y se quite un poco el pelo de la dehesa. Quiero decir que el presente y futuro de la tauromaquia dependen no sólo de la profesionalidad del torero, sino de las buenas entendederas del público. Si los espectadores exigen la misma faena a un “adolfo” que a un “domecq”, algo está mal. Para saber apreciar los quites hay que ver al toro y sus cualidades: lo dejó claro José Garrido.

La tauromaquia es una ciencia precisa. A veces más precisa que las matemáticas y la geometría juntas. El uso y abuso de la palabra “intuición” le da un toque mítico a la profesión, pero esconde entre bambalinas la dedicación completa de los diestros a su profesión. El matador José Garrido demostró que la preparación de uno debe ser tan solida que pueda transformar cualquier imprevisto en el arte. Al final, el torero es, después de un arduo, difícil y constante trabajo técnico, el único creador, artista, obligado a enfrentarse a lo desconocido, un toro. No hay excepciones. Nada es improvisado, aunque lo parezca. En los toros intuiciones las mínimas. La creación taurina es axiomática. Si fuera sólo una intuición casi cualquiera podría ponerse delante un toro. El artista no expone los cuadros que le salen mal y el escritor borra las frases sin sentido. Los diestros no tienen este privilegio.