Opinión

La visita

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 19 de febrero de 2023

Mientras el reloj de pared situado en el cuarto de estar daba las doce, Silveria, Hilaria, Eusebia y Felisa se disponían a rezar el Angelus. De pronto, el timbre de la puerta sonó una sola vez, sin insistencia como sin querer molestar. La anfitriona de la casa miró sorprendida a sus invitadas mientras musitaba:

-“¡Jesús! No sé quién puede ser, pues el chico del super ya me ha subido la compra”.

- “Será un comercial de los teléfonos o de la luz”, apuntó Felisa.

Silveria acudió hacia la puerta y preguntó:

-“¿Quién llama?”

Al otro lado, alguien con voz engolada respondió:

-“Soy Pedro Sánchez, señora, el presidente del Gobierno”.

Silveria quedó paralizada al oír aquello. Se volvió hacia sus amigas y con voz temblorosa exclamó:

- “Dice que es Sánchez, el del PSOE”

- “Hija, pero qué tonterías dices”, la espetó Hilaria. Habrás oído mal”.

- “A esta ingenua le está gastando una broma, Baldomero, el portero”, dijo Eusebia.

La dueña de la casa volvió a inquirir:

-“¿Cómo dice usted?”

- “Sí, señora, disculpe usted, venía a visitarla como presidente del Gobierno de la Gente; no la molestaré más que unos minutos”.

Silveria abrió la puerta y, en efecto, allí estaba el presidente Pedro Sánchez, rodeado de un séquito de asesores con carpetas y personal con cámara de televisión.

-“Pero don Pedro, ¿qué le trae por aquí? Acertó a preguntar Silveria

-“Atiza, es el Sánchez”, dijo Felisa, pues no parece tan buen mozo como en la tele; se le ve demacrao y con ojeras. No debe de dormir bien”.

-“¡Virgen del Carmen! Exclamó Eusebia, ¡Pedro Sánchez, el mismo que viste y calza!”

-“Viene a vendernos la burra, dijo Hilaria, como a los jovencitos esos de Parla. ¿Qué? ¿Ahora toca Valdemoro?

-“Buenos días señoras, espero no interrumpir su reunión; es para mí una enorme satisfacción poder conversar con cuatro mujeres de hoy, actuales y modernas. Vengo a contarles lo que estoy haciendo desde el Gobierno de España por nuestros compatriotas, por ustedes. Créanme, que me estoy dejando la piel por mejorar sus condiciones de vida, ampliar sus derechos y recortar las desigualdades entre los españoles y españolas”.

-“Pase, pasen ustedes, vamos a la salita de estar, dijo amablemente Silveria”

-“Gracias, dijo el presidente, solo entraremos este señor y yo, los demás esperarán afuera”.

-“¿Desean tomar un cafetito?” preguntó Silveria, mientras el resto de amigas permanecían ojipláticas y mudas.

- “No, gracias, ya hemos tomado”, dijo Sánchez.

-”¿Usted reza, señor Sánchez?” Preguntó de sopetón Hilaria.

- “Vera usted, de pequeño sí, alguna vez, ya sabe, los abuelos, la familia, la educación en casa…, pero cuando tuve uso de razón y prendió en mí la noble idea del socialismo, pues como que me liberé de la religión. Pero escúchenme, yo venía a contarles que he subido las pensiones”.

- “No debiera haber perdido la costumbre de rezar, es tan grande el poder de la oración, dijo Eusebia. Lo primero que se nos enseña de niños es a rezar y a no mentir. Pero algunos lo olvidan. Nosotras íbamos a rezar el Angelus justo cuando usted llamó a la puerta”.

- “Siento la intromisión, pero pueden proseguir con sus rezos más tarde”.

- “Es que rezar podía ayudarle una barbaridad, ahora que está usted pasándolo tan mal”, expresó Felisa.

- ¿Yo pasándolo tan mal? Perdone, señora, no entiendo. Estoy en mi mejor momento. Las encuestas del CIS me sonríen. Pero si me lo piden, rezo con ustedes, no me importa”.

- “No hay mayor engaño que la realidad que ha creado Tezanos con sus tejemanejes”, dijo Eusebia. Y además no hay nada que se parezca más a un amanecer que un atardecer. Usted, señor Sánchez, ya está en su crepúsculo”.

-”Creo que a mí me queda cuerda para rato. Por cierto, ¿ustedes tienen algún espacio para la sociabilidad? ¿Asisten a foros colectivos? ¿Asociaciones vecinales, foros comunitarios...? Cruz Roja, por ejemplo, alguna iniciativa que les haga salir de casa, porque les vendrá bien”.

- “Sí, don Pedro, nuestra parroquia del Cristo de la Salud, dijo Silveria, rezamos en comunidad, con eso nos basta. Pero mire, volviendo a su gestión gubernamental, las cosas no van bien e imagino que usted como español sufrirá por ello, proseguía Silveria. Fíjese en qué situación tan delicada se encuentra la economía, los precios siguen altos, cada día hay más desempleo, más cierres de empresas y comercios. Aquí en nuestra calle, el mes pasado cerraron la tienda de Juanón, la de ultramarinos de toda la vida, el bar el Cohete, de Goyo y Ramona y la óptica Quevedo, del señor Macario, que el pobre siempre lo vio muy negro. Son tantos los gastos, impuestos, salarios... Y eso que Ayuso está bajando impuestos en Madrid, pero claro con la presión fiscal a nivel central poco puede hacer la muchachita”.

- “No entiendo señora, cómo puede hablar bien de Ayuso, solo beneficia a los empresarios y a la banca; y lo único que le interesa es permanecer en el poder a toda costa. Yo, por el contrario, estoy gobernando para las clases mas desfavorecidas. Y con las medidas adoptadas en los últimos meses mejorará el contexto. Estoy inyectando recursos públicos para potenciar el crecimiento y la prosperidad. Lo que pasa es que la gente debe ser más empática, todos debemos ser más solidarios. Y los que tienen más, pues compartirlo con los más vulnerables. No puede ser que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres. Eso es una tremenda injusticia”.

- “Mire, señor Sánchez, dijo Hilaria incorporándose en la mecedora, a mí me parece muy bien que usted suba mi pensión, incluso, el Salario Mínimo Interprofesional, pero eso se hace cuando las arcas están llenas. Si están vacías como ahora, que tenemos un déficit de casi 100.000 millones de euros, no se pueden subir las pensiones ni el SMI, ni dilapidar el dinero que no es de uno, sino de todos. Yo prefiero tener una paguita más baja y que nuestros nietos no soporten mañana sobre sus hombros una carga tan pesada como la deuda que está dejando usted. Es muy fácil gobernar repartiendo dinero, conceder derechos y no exigir deberes a los ciudadanos”

-“Señora, mi Gobierno está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 y por ello tenga usted la total seguridad de que en el fututo todo irá a mejor. Vamos a recibir fondos europeos que impulsarán nuestra economía; pasaremos por momentos de incertidumbre, como los demás países de nuestro entorno, pero si yo sigo gobernando otros cuatro años, España no tendrá problemas de ningún tipo. La gente debe confiar más en mí y no dejarse engañar por la derecha y la ultraderecha”.

-“Y usted debe separarse de la ultraizquierda, dijo con cierta vehemencia Eusebia, aléjese de los comunistas, de los filoetarras y de los golpistas de Cataluña, que le van a llevar a usted al huerto y al PSOE a la insignificancia. Además, todos ellos tienen la manía de sentirse víctimas incomprendidas y eso genera resentimiento que se traduce en sus formas de pensar, de actuar y de hacer leyes. Menudo lío en el que le han metido sus socios comunistas con la Ley del Solo sí es sí y ahora, ya verá, con la Ley Trans; Han creado problemas donde no los había”.

-”Estamos poniendo solución a un problema de ajuste técnico entre la legalidad y el ámbito judicial. A veces, la teoría tarda en ponerse en práctica. Pero al final la justicia siempre triunfa. Ya lo verán, señoras, como desaparece el problema”.

-“Don Pedro, los dos problemas más acuciantes para el futuro de España son la educación y la demografía. Son necesarias leyes educativas que contribuyan a que nuestros niños sean hombres de provecho el día de mañana, bien formados y que sepan ganarse la vida honradamente. No leyes cargadas de igualitarismo y sectarismo que postergan el esfuerzo y arrinconan el mérito. Asimismo, es preciso fomentar la natalidad, que haya más niños en nuestras calles y campos. Y para ello hay que proteger a las madres. Por ejemplo, en las zonas rurales, que nosotras conocemos muy bien, pues somos de pueblo y tuvimos que salir de allí en busca de una vida mejor, no basta con llevar cables para el interné, como dice Felixin el eletrico, nuestro vecino, sino que hay que llevar mujeres, mujeres que ejerzan de madres y formen familias y así habrá repoblamiento de la España vaciada, favoreciendo a la familia”.

-“Para combatir el reto demográfico, dijo pomposamente Sánchez, tengo un programa muy ambicioso consistente en extender los servicios públicos y sociales del Estad del bienestar, pero también la innovación y el emprendimiento a las zonas rurales. Garantizo la triple sostenibilidad económica, social y medioambiental del mundo rural, lo que me permitirá encarar el reto de la transición ecológica. Y por supuesto, situando a la mujer en el centro, en un plano de igualdad de género con el hombre, y desterrando el patriarcado del campo, que tanto daño ha causado a las mujeres. Creánme, el campo puede contar con el Gobierno de España, el Gobierno de la Gente.”

- “Don Pedro, una cosa es la intención y otra es el logro, dijo Silveria. Hágame caso, déjese usted de pamplinas, olvide la Agenda 2030, el patriarcado, la ideología de género... y dedíquese a gobernar con prudencia, honradez y con la verdad por delante. Aquí estamos cuatro mujeres, y nosotros mirando las mismas cosas que los hombres, las vemos de otro modo. Vivimos una época en que se quiere tener éxito con urgencia, en lo que sea y como sea y ello sin entrega ni perseverancia. El éxito humano es una cuestión de armonía, de proporciones, de saber nadar y guardar la ropa. En política no hay que irritar ni a los de abajo ni a los de arriba. Hay que saber gobernar para la inmensa minoría y al mismo tiempo para la pequeña mayoría. Juzgar es tan fácil como complicado juzgarse. Lo que nos parece vergonzoso en el prójimo, también debe avergonzarnos en nosotros. A veces, equipados de éxito, nos podemos caer con todo el equipo”.

- “Señoras, yo tengo la convicción de que pasaré a la posteridad como un gran político, incomprendido, eso sí, para muchos, pero un gran político; pasarán los años y la gente hablará muy bien de mí. Dejaré una huella imborrable. Seré un mito”

- “Sí, pues va apañao usted, porque también decían que era un mito la Raquel Welch esa y mire usted donde está. El Cuerpo, todos los hombres obsesionados con El Cuerpo, ¡Jesús! pues si nosotras también teníamos cuerpo y aquí seguimos con él, día a día, rezando el Angelus y tomando nuestro cafetito y, hasta en ocasiones, un licorcito. Recuerde usted, polvo somos y en polvo nos convertiremos.

Tras salir a la calle, un asesor preguntó a Sánchez:

- “¿Cómo ha ido, presidente?”

-”Nada, no rascaremos ningún voto. Dos votarán a Ayuso y dos a Vox. Cuatro nostálgicas de Franco y, además, envidiosas de Raquel Welch.

- ¡Qué bien cala a la gente, presidente!