"¡Qué gran artista muere conmigo!" (Nerón al incendiar Roma)
La dramática situación que estamos sufriendo en la zona centro sur de Chile, es insostenible. Los mega-incendios forestales declarados sobrepasan nuestra propia capacidad de exterminarlos.
España es el primer país europeo que acudió al SOS, lo que en justicia hay que señalarlo como se merece,
Los dantescos incendios se tornaron incontrolables en pocas horas. La suerte de miles de campesinos estaba echada; el fuego sigue avanzando sin piedad alguna. Nada en el pasado es comparable con otros siniestros sufridos en Chile, que no son pocos. Tenemos un largo historial de ellos que marcan las páginas negras de nuestras continuas desgracias de las que aprendemos poco o casi nada.
Gabriel Boric, lanza un grito desesperado a la comunidad internacional solicitando ayuda, colaboración y medios para contener las llamas que destruyen todo a su paso. Las sentidas palabras encuentran eco en la mayoría de las naciones del mundo. La respuesta fue de inmediato, viene con ella el sentimiento de la esperanza… que no estamos solos, persiste una actitud invariable de naciones amigas, solidarias ante el dolor ajeno.
La labor humanitaria, del Centro de Cooperación Internacional de la ONU. La Unión Europea con su Protección Civil, concurren presto a tender la mano al pueblo chileno que se encuentra en serio peligro de que las llamas avancen sin que nadie las detenga. Las fronteras no existen cuando la causa es salvar vidas, de quienes sufren los embates de la madre naturaleza, descontrolada, enojada, molesta por tanto desprecio y destrucción al planeta por sus propios moradores.
Parte la coordinación española de tres ministerios: Cancillería, Defensa y Presidencia, se activa al grupo de la unidad militar de emergencia, la que despegó de la base aérea de Torrejón transportando 50 efectivos, 6 asesores de la UME, y 38 efectivos especializados del batallón y un equipo de drones con 6 pilotos del grupo de trasmisiones
¡Ellos son conscientes de la rapidez que actúen, será el resultado que se exigen en las probables ocurrencias en su país!
Chile y España sufren los mismos daños de largas sequías y del cambio climático -con altas temperaturas en tiempo estival-, pasto reseco propicio para las catástrofes de envergadura, es por ello que con una acertada modernización de sus FFAA en tiempos de paz, crearon unidades perfeccionadas contra calamidades como mega incendios, tsunamis y terremotos, del que ninguna nación puede estar exenta.
Brigadas de 11 países han llegado oportunamente. Luchan en terreno codo a codo con los y las bomberas nacionales. Especialistas de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) con equipos contra incendios, junto a técnicos de primer nivel, con experiencia en batallar en el sitio de los magros acontecimientos. Corren el mismo riesgo que el resto de más de 700 voluntarios extranjeros, diferenciados por el idioma, pero unidos por el propósito, aunque les cueste la vida saben que tendrán que vencer trabajando sin desmayar con un solo fin ganar la batalla al fuego.
Una tarea que no será fácil con 300 focos de incendios en pleno desarrollo, 67 en combate directo, 144 en control, 500 mil hectáreas quemadas. Las manos se hacen pocas. Los aviones cisternas recorren los campos lanzando agua, los voluntarios van de un lugar a otro, para impedir que las llamas consuman las poblaciones, 26 muertos, 6.000 mil viviendas destruidas, miles de animales calcinados, cosechas, bodegas y herramientas totalmente siniestradas, es la triste fotografía inconclusa del momento. La flora y fauna es un páramo de desolación la que le costará décadas en reponerse.
Nuestros hermanos latinoamericanos, Argentina, Colombia, Ecuador México, Venezuela, no trepidan en ayudar con todo lo posible. Brasil, el gigante del continente a pesar de la quema del pulmón del mundo la Amazonia, dispuso la máxima colaboración, en personal y en materiales de combate tan indispensable. EEUU y Canadá, hacen lo suyo con respuestas acertadas para ir al combate del fuego imparable, colaboran financiando a los damnificados.
Una importante parte productiva del país está dañada. Lo hemos asumido internamente, la solidaridad local se manifiesta diariamente en la sociedad organizada. Agradecemos la “ayuda internacional” que no es menor ante tamaño desastre, pero que es insuficiente ya que entendemos que tenemos que salir adelante por nuestros propios medios, a sabiendas que no es la primera vez ni será la última. Agradecemos no una sino ciento de veces en nombre de todo un país adolorido.
Aunque estamos en plena hecatombe, el gobierno no se olvida de la otra tragedia. Al otro lado del orbe, el terremoto grado 7,8 que afecto a Turquía y Siria, dejando 50.000 muertos y 100.000 mil heridos, 12,000 edificios destruidos hasta ahora. Chile concurre con ayuda de expertos en sismos (¡que lo tenemos!) y de rescate de personas, somos por esencia un país telúrico cuya intensidad son de las mayores del mundo,
A pesar de todas estas tragedias, los líderes mundiales que solventan y mantienen la guerra entre Rusia y Ucrania, no logran un camino de paz, de concordia, de tregua, con el sano propósito de gastar el dinero en socorrer a los países en desgracia. Esa sería una ejemplar lección que marcaría la historia universal, si consiguen un camino distinto al total exterminio nuclear.