Carlos Alcaraz tiene 19 años y ya ha sido coronado como el mejor tenista del planeta. Firmó un 2022 para los anales del tenis, en el que no sólo se dio a conocer, sino que sus rivales comenzaron a temerle. Puso la guinda a esta irrupción maravillosa con el triunfo en el US Open, su primer 'Grand Slam' y en una superficie tradicionalmente vetada para los tenistas españoles. Todo un indicativo del perfil completo que condecora al talento del joven murciano.
El éxito le ha llegado muy pronto y de forma muy rápida, como él mismo ha confesado. Por eso, la victoria que ha certificado este domingo en el Argentina Open excede al valor discreto que tiene un torneo como el de Buenos Aires, un ATP 250. La cuarta categoría del circuito masculino. Para 'Carlitos', reinar en territorio argento durante esta semana no tiene precio. Porque certifica que ha superado con creces el primer revés que se le ha presentado en su recién estrenada carrera deportiva.
Arribó a este campeonato con dudas. Llevaba sin competir desde el 3 de enero, cuando se lesionó el músculo semimembranoso de la pierna derecha durante un entrenamiento, justo antes de subirse al avión para participar en el Abierto de Australia. Más de un mes se ha pasado trabajando, en silencio, para regresar a la dinámica competitiva en el torneo bonaerense. Lo tenía subrayado y ha vuelto de la mejor manera, con su séptimo trofeo desde que debutó en el profesionalismo. Anteayer.
Ha batido en la final a Cameron Norrie, 12º del ranking. Y lo ha hecho sin lucir su mejor versión, aunque ha ido creciendo desde que debutara en octavos de final doblegando a Laslo Djere. Alcaraz se ha impuesto en le pelea por la copa con solidez (6-3 y 7-5), en una hora y 34 minutos. Su derecha gobernó y pautó sus picos y valles en el encuentro. El jugador nacido en El Palmar, que ha señalado que tras derrotar a Dusan Lajovic en cuartos "parecía que no había parado de competir", se vengó de la derrota que le inflingió el británico en el pasado el Masters 1.000 de Cincinnati.
Sobre tierra batida, 'Carlitos' no encontró rival en el guerrero zurdo de 27 años. En la prueba que ha significado el comienzo real de su temporada, ha puesto el broche con la personalidad que le caracteriza. Mandando. Y defendiendo siempre con intención de atacar. Norrie no ha estado cómodo en casi ningún momento y vio cómo se le escapaba la final tras ceder su saque con 3-3 en el primer set. Siete juegos seguidos encadenó el español. Voleas, dejadas, ritmo acelerado y puntos cortos. Todo eso le cayó como una losa al jugador nacido en Sudáfrica. Demasiado.
El nuevo emblema del tenis nacional se demostró, además, acertado en la finura y precisión de sus golpeos. Y cuando está así, casi nadie le complica. Exento de verdaderos apuros, Alcaraz suma este éxito a los firmados en Umag (2021) Río de Janeiro, Masters 1.000 de Miami, Conde de Godó, Masters 1.000 de Madrid y US Open (2022). Ha plantado bandera donde lo hicieron Rafa Nadal, su entrenador, -ausente hoy- Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyá, Tommy Robredo, Nicolás Almagro y David Ferrer.
"Me encuentro muy bien y es bueno comenzar mi temporada con un título. Me llevo muchas cosas positivas de este torneo y de cada partido, que es bueno de cara a la gira sudamericana que se viene", ha comentado en una atención a los medios de comunicación en la que ha destacado que "espero un bonito año donde defiendo algunos títulos y nos esperan bonitos torneos". "Estoy peleando por el número uno con Djokovic y Tsitsipas, pero intento disfrutar porque intento jugar al tenis, que es a lo que he venido, tanto a disfrutar como a competir", remarcó.
El murciano ya cuenta con 94 victorias en el circuito profesional de la ATP. "Intento hacer cosas nuevas que quizás no están tan acostumbrados en el circuito como inventar en la pista para disfrutar y pasármelo bien, que es el objetivo", expresó para, a continuación, recalcar que "intento trabajar día a día, en cada entrenamiento, el nivel mental". "La potencia y la precisión son los dos elementos que ponen al rival en inconvenientes. Entonces, el objetivo es tirar fuerte y a las líneas. Esto es un ajedrez de intentar llevar al de enfrente de un lado al otro y que corra para conseguir el objetivo", sentenció. Próxima parada: el ATP 500 de Brasil, el Río Open. Primera defensa de título del año.