Editorial

La inquietante participación de China en la guerra de Ucrania

EDITORIAL

E.I. | Lunes 20 de febrero de 2023

Cuando se va a cumplir un año de la invasión de Ucrania, la llamada “operación relámpago” con la que Putin buscaba ensanchar la Federación rusa, se ha convertido en una guerra que se eterniza. La frustración del Kremlin siempre va acompañada de la amenaza de recurrir a las armas nucleares, como acaba de ocurrir. Estados Unidos y la UE arropan a Kiev con el envío masivo de armamento y Bruselas está a punto de aprobar el décimo paquete de sanciones que, sin duda, perjudica gravemente a los rusos. Pero al dictador poco le importa que se arruine su país. No parece estar dispuesto a cerrar en falso el conflicto, pues, muy probablemente, una derrota bélica supondría su muerte política.

Pero acaba de irrumpir un nuevo protagonista en el escenario. China, indignada por el derribo norteamericano de sus globos espía, ha sugerido que podría ayudar a Rusia con el envío de armamento. Esta misma semana, viaja a Moscú una delegación del gigante asiático para “estrechar lazos” entre los dos países. En principio, la participación de Pekín en el conflicto podría costarle cara. Su “capitalismo comunista” se alimenta fundamentalmente de los mercados occidentales, los que perdería en caso de participar en la guerra. Estados Unidos ya ha amenazado con tomar medidas en caso de que se produjera tal acuerdo.

La ayuda occidental, sin duda, contribuye al fracaso de la estrategia militar rusa. El Ejército ruso no avanza, pero tampoco pierde posiciones esenciales. Y, así, como decíamos, nadie sabe cuánto acabará el conflicto. Solo un cambio radical como el que se anuncia podría inclinar la balanza. La OTAN con Estados Unidos a la cabeza, la UE y las democracias occidentales tienen que afrontar esta nueva crisis. Porque, si China interviene en el conflicto militar, entonces sí, la invasión rusa podría suponer el principio de esa temida III Guerra Mundial.