La editorial Puffin Books ha llevado a cabo una revisión de los clásicos de Roald Dahl para asegurar que los libros son aptos "para el disfrute de todos los menores", eliminando referencias consideradas polémicas en torno al peso o la apariencia física de los personajes (erradicando adjetivos como "gordo" o "feo"), a la salud mental, a la violencia, al género y la raza.
El primer ministro británico, Rishi Sunak, se ha unido a la controversia generada a raíz de que algunos párrafos de las novelas infantiles escritas por el popular autor británico, fallecido en 1990, hayan sido modificadas para no herir sensibilidades.
Desde Downing Street, oficina y residencia oficial del primer ministro británico, un portavoz oficial de Sunak señaló que "es importante que las obras de literatura y los trabajos de ficción se preserven y no se editen". "Siempre hemos defendido el derecho al libre discurso y expresión", observó.
"Cuando se trata de nuestra rica y variada herencia literaria, el primer ministro está de acuerdo con el BFG (en alusión a 'The Big Friendly Giant' -'El gran gigante bonachón'-, una de las novelas de Dahl) en que no deberíamos "gobblefunk" (nombre que recibe el léxico que inventó el autor británico) con las palabras", dijo.
Aunque Dahl falleció en 1990 con 74 años, ha figurado con regularidad en lo alto de los autores favoritos del país.