El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció hace unas semanas que el PIB se contrajo un 2,5 %, estimación que compartió la semana pasada el Banco Central de Rusia (BCR). El Ministerio de Economía pronosticó una contracción más fuerte, del 2,9 %.
Debido a las sanciones occidentales por la anexión de la península ucraniana de Crimea en 2014, el PIB ruso cayó un 2 % en 2015. En 2020, como consecuencia de las restricciones vinculadas con la pandemia de coronavirus, la economía nacional cayó un 2,7 % y en 2021 creció un 5,6 %.
Rusia reconoció una reducción este año de las exportaciones de gas y carbón, aunque aumentaron las de petróleo gracias a los suministros a China e India. El Gobierno ruso pronostica que la recesión económica terminará en 2023, cuando el PIB ruso podría incluso crecer levemente.