Para el Sevilla Fútbol Club, es complicado que un regreso al Philips Stadion no acabe con una amplia sonrisa. Allí, en Eindhoven, inauguraron su reinado en la Europa League -Copa de la UEFA, por aquel entonces, en 2006-. La goleada ante el Middlesbrough (0-4) rompió una sequía de títulos de más de cinco décadas. Casi nada. En aquel equipo hispalense jugaban nombres como Andrés Palop, Dani Alves, Antonio Puerta, Enzo Maresca, Luis Fabiano o Frederic Kanoute. Y también estaba un juvenil llamado Jesús Navas.
Tenía en aquella fecha el capitán sevillista 21 años. Este jueves, con los 38 años ya cumplidos, aterrizó en este templo de los Países Bajos para dar carpetazo a la eliminatoria ante el PSV. Y, de paso, para devolver a los andaluces a su competición fetiche. Tras cumplir con el trámite -el cruce quedó sentenciado con el 3-0 disfrutado en el Sánchez Pizjuán hace una semana-, el bloque preparado por Jorge Sampaoli espera rival en los octavos de final de un torneo continental que ha venido a corroborar el extraordinario crecimiento que ha logrado construir el preparador argentino.
Llegó al banquillo con los sevillanos coqueteando con los puestos de descenso y en el presente, tras sumar 14 de los últimos 24 puntos en juego, respira con tranquilidad desde el 12º puesto liguero. Así que ya sopla otro tipo de aire en Nervión. Y el escuadrón compite como se espera: ordenado, con intensidad y hambre. Es por ello que se entiende que en el envite de esta tarde llegaran a la orilla a pesar de contar con nueve bajas. Marcao, Loïc Badé, Karim Rekik, Jesús 'Tecatito' Corona y Alejandro 'Papu' Gómez están lesionados; Erik Lamela y Nemanja Gudelj, sancionados; y el fichaje invernal Pape Gueye no ha sido inscrito en esta competición. Por si fuera poco, Yassine Bounou no saltó al verde a pesar de haber sido anunciado como titular.
Contra todo eso lucharon para salir adelante los españoles ante a un PSV que quiso entrar en partido con un ritmo volcánico. Habló en la previa Ruud Van Nistelrooy que sus jugadores necesitarían un "milagro" y no le faltaba razón. En los mercados de fichajes desde que asumió el cargo en verano, su vestuario ha perdido el talento de Cody Gakpo, Noni Madueke, Mario Götze, Bruma o Ritsu Dohan. La entidad, de claro perfil vendedor, se ha deshecho del núcleo que fue subcampeón de la pasada Eredivisie y triunfó en la Copa neerlandesa hace sólo unos meses -bajo las órdenes de Roger Schmidt-. Demasiado hándicap para el que fuera goleador de Real Madrid o Manchester United, en su primera aventura como entrenador en jefe -su experiencia se limitaba al filial de la delegación de Eindhoven-.
El problema para los locales residió en dos factores: los andaluces les anestesiaron desde temprano con una inteligente gestión de la posesión y, además, le faltó mucho fútbol al centro del campo neerlandés para superar a la presión visitante. Los andaluces eligieron la valentía posicional en lugar de la especulación atrincherada. Y les salió muy bien. Al descanso, el meta Dmitrovic no firmó trabajo alguno. El plan de los 'Boeren' se limitó a avanzar por los costados y a centrar hacia la altura de Luuk De Jong. Nada más. Y ahí emergió el valioso Fernando para sostener a una zaga en de tres centrales en la que sólo Nianzou era un zaguero de vocación.
El brasileño cuerpeó con oficio ante su ex compañero y le ganó todas las batallas. En centros laterales -sobre todo desde la banda de Bakayoko- o en los pelotazos frontales. En el entretanto, apareció el carácter 'canchero' sevillano y el ritmo se desplomaría, aliñado por pérdidas de tiempo que vieron a Marco Acuña ser amonestado por demorar un saque de banda, en el minuto 33. Todos ellos son parámetros insertos en un libreto de Sampaoli al que Bryan Gil le puso la belleza estética -con sus regates y conducciones- y Alex Telles el peligro -con un lanzamiento de falta que rozó el larguero, la única llegada amenazante del primer acto-.
Van Nistelrooy no alcanzó a neutralizar la esterilidad de su ataque. Xavi Simmons, el fenómeno de 19 años que lleva 13 goles y cinco asistencias en este curso, brilla mucho menos en banda que en la mediapunta. Lo volvió a notar su esquema, falto de su influencia para desequilibrar. Proseguiría la producción de múltiples centros aéreos desde los costados y no recogerían más que un testarazo alto de De Jong. A contrarreloj, y con su portero Walter Benítez tapando un remate angulado de En-Nesyri -minuto 48-, el técnico novato metió en cancha al prometedor atacante luso Fabio Silva y al carrilero Mauro Junior.
Quemó las naves. Pero no funcionaría del todo el órdago y Rakitic, desde la frontal, estrelló un latigazo en el travesaño -minuto 68-. Se fue agotando el minutaje y la remontada se tornó imposible para un PSV que, no obstante, siguió empujando con orgullo y personalidad. En el 70, Bakayoko desaprovechó su soledad chutando al cuerpo de Dmitrovic y en el minuto 77, en el enésimo pelotazo largo, bien peleando por Silva -fundamental su entrada en el partido para los locales-, De Jong embocó el 1-0. Marcaría otro, pero se lo anularon por fuera de juego previo -minuto 82-. Con otro chut centrado de Bakayoko y la merecida de diana de Silva -minuto 94- se bajó el telón. El Sevilla cumplió el objetivo: estará en el sorteo de octavos de final.