AL AIRE LIBRE

TRISTEZA POR LA DERROTA DEL BARCELONA EN EUROPA

Luis María ANSON | Viernes 24 de febrero de 2023
Los aficionados al fútbol quieren siempre, con mayor o menor intensidad, que...

Los aficionados al fútbol quieren siempre, con mayor o menor intensidad, que gane su equipo. Cuando un club español, sea el que sea, juega en Europa el deseo de victoria sobre el extranjero se multiplica. Llevo más de setenta años en el ejercicio de la profesión periodística y muy pocas cosas me producen ya indignación, pero me ha parecido lamentable que, al margen del espíritu deportivo, algunos españoles hayan manifestado su alegría por la derrota del Barcelona en la eliminatoria ante el Manchester United. A mí me ha producido tristeza porque el Barcelona es un equipo español, un gran equipo español, uno de los mejores del mundo. He deseado su victoria y me ha entristecido su derrota.

Conviene, por otra parte, no olvidar la realidad. El Barcelona ha proporcionado a España grandes victorias en Europa y en el mundo, alzándose con los más difíciles trofeos europeos y mundiales. Su equipo vertebra la entera historia del fútbol español y ha dado a la selección muchos de sus nombres más señeros. Desear la derrota del Barcelona en Europa forma parte del sectarismo, no del limpio juego deportivo y es impropio de los buenos aficionados.

Vi jugar y lo recuerdo con asombro a Martín, un malogrado delantero centro que compitió con Zarra. Y al gran Basora, a Gonzalvo III y a Ramallets. Me asombró en su día el juego de Cruyff y después el de Messi, que se encuentran entre los diez mejores jugadores de la historia del fútbol mundial.

El Barcelona es un equipo serio. Naturalmente yo me alegraba y me alegro cuando le derrota el Athletic de Bilbao, el único de los equipos grandes en el que juegan siempre once españoles. Y recuerdo el fulgor de la delantera de fuego -Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza- cuando en el fútbol mandaba la calidad y no el dinero.

Deseo, en fin, lo mejor para el Barcelona en sus andaduras internacionales y aspiro solo a que sea derrotado en España cuando juega con los equipos de mi predilección, siempre y cuando éstos -el Athletic de Bilbao, el Real Madrid, el Atlético de Madrid- demuestren en el campo ser mejores deportivamente.

Escribo estas palabras, en fin, con la tristeza que me han producido los comentarios absurdos y sectarios de algunos españoles que se han alegrado con la derrota del Barcelona en su última andadura europea. La España cainita no se puede, no se debe extender al deporte rey.