Norberto Alcover | Miércoles 15 de octubre de 2008
Seguramente cuando lean estas líneas, el Sínodo de los Obispos para tratar todas las dimensiones de la Palabra de Dios en orden a que se ponga al servicio pastoral de la Evangelización, estará en su ecuador. Pastores de la Santa Iglesia, presbíteros y asesores de todo género, dialogan y probablemente discuten, sobre esta cuestión del todo punto sustancial para la fe cristiana y católica en los próximos años y en una sociedad tantas veces secularizada y secularista. Porque como ha dicho el inteligente y sensible Benedicto XVI al comienzo de tal reunión, la palabra fundamenta la realidad, en una de sus afirmaciones que ponen en jaque el relativismo dominante. La palabra como fundamento de la evangelización.
Pues bien, en este contexto, resulta que 25 mujeres forman parte de los trabajos del Sínodo: 6 como expertas y 19 como auditoras. Entre ellas, destacamos a la española Nuria Calduch, Profesora de Sagrada Escritura en la Universidad Pontificia Gregoriana y religiosa de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. Una mujer de mediana edad, que reconoce el irremediable ascenso femenino en los diferentes escalafones eclesiales y muy especialmente en los estudios bíblicos porque, sencillamente, las mujeres cada vez están mejor preparadas para cualquier tarea que se les quiera encomendar. Nuria Calduch se expresa con rotundidad, pero sin perder de vista el largo camino que todavía queda por recorrer al sector femenino en la Iglesia Católica.
La Iglesia cambiará su actitud práctica ante la mujer poco a poco, puede que en la medida en que la misma mujer se gane a pulso su nuevo estatus, tal y como ha sucedido en la sociedad civil. Pero es tanto lo que pueden aportarnos que, sin fisuras, todos deberíamos apoyar su reconocimiento concreto como protagonistas eficaces de una Palabra que sirva a la Evangelización. Otra actitud sería suicida.
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