Editorial

Nada es lo que parece en la política española

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 27 de febrero de 2023

Según se acerca el maratón electoral, los dirigentes políticos españoles multiplican sus errores y contradicciones. En estos últimos días, se ha demostrado que, como afirmábamos en El Imparcial, la moción de censura de Vox no busca perjudicar a Pedro Sánchez sino a Nuñez Feijóo. Los ministros socialistas en tromba cargan contra el líder de la Oposición cuando se les pregunta por la maniobra del partido de Santiago Abascal. El PP podría alardear del refrán de “ladran, luego cabalgamos” al protagonizar un debate en el que no participa.

También en Cataluña los secesionistas juegan al despiste. En la inauguración del MWC, el Congreso sobre tecnología móvil, el presidente de la Generalidad y la alcaldesa de Barcelona rechazaron, como siempre, saludar a Felipe VI en la inauguración del Congreso. Luego, sin embargo, y fuera de los focos de las cámaras, se sentaron en su mesa y charlaron amigablemente con el jefe del Estado. El paripé de siempre. Quieren escenificar su rechazo a la Monarquía para no ser insultados por sus militantes. Pero, luego, asumen el papel del Rey como jefe del Estado, conscientes de que su presencia es esencial para la permanencia del Congreso en Cataluña.

Este lunes, el presidente de Aragón, en declaraciones a El Mundo, critica como suele a Podemos y en especial al ministro de Consumo, el miembro más invisible del Gobierno y se congratula y se burla de su parálisis política. “Últimamente- dice Lambán con sorna- Alberto Garzón no hace nada, que es lo máximo a lo que uno podía aspirar”. Los barones socialistas están indignados con la deriva populista y secesionista del Gobierno de Sánchez. Están aterrados de las consecuencias electorales que les supondrá ante el 28-M. Y se desahogan criticando a Podemos y a ERC, pero callan ante el secretario general del PSOE.

Así, en tres recientes sucesos, se resume la política de Pedro Sánchez. En contra de la mayoría de sus votantes, en contra de la mayoría de los dirigentes socialistas, pacta con ERC para permanecer en La Moncloa y, gobierna con Podemos, aunque ahora y ante el 28-M, intente alejarse del partido morado. Y, lo más chocante, se ha convertido en el más entusiasta propagandista de Vox, el partido que, según él, es el representante de la ultraderecha en el Parlamento español, pero que es el único que puede arañar votos al PP. Pretende el presidente perjudicar al líder de la Oposición, intenta contagiar al partido de Feijóo de la memez de presentar una moción de censura que, además, estará defendida por un antiguo comunista como Ramón Tamames.

La política española, en especial desde que gobierna Pedro Sánchez, se ha convertido en un vodevil, en una sucesión de acontecimientos sin sentido que nada tienen que ver con la gestión del Gobierno. Es pura parafernalia electoralista. Una humareda permanente para cegar a los españoles y que no puedan ver que este Gobierno de coalición ha provocado un enorme daño a las Instituciones, a la estabilidad política y social y a la propia esencia de la democracia.

Porque nada es lo que parece. Porque ahora solo interesa ganar las elecciones. Y para ello, el presidente se alía con Vox, se pasea con ERC a la sombra de Felipe VI, se aleja, pero aguanta las barrabasadas de Podemos, y por encima de todo ataca al PP venga o no a cuento. Todo indica que el equipo de propaganda de Moncloa anda desquiciado. Quizás, porque sospecha que Pedro Sánchez está decidido a morir matando.