En un discurso pronunciado en el Elíseo en la antesala de una gira por cuatro países del África central, Macron admitió que Francia cometió errores en el pasado y que, en ocasiones, asumió responsabilidades militares "exorbitantes", lo que puso a su país en una posición que facilita que se la convierta en "chivo expiatorio".
Ante el empuje de la influencia de China y Rusia, Macron defendió un nuevo vínculo con África que pase de una "lógica de ayuda" a una "de inversión solidaria y de colaboración", extendida a ámbitos más allá de la seguridad, como la cultura, el clima, el deporte y la innovación.