A las 21:00 horas locales
Miércoles 15 de octubre de 2008
Los dos aspirantes presidenciales se verán las caras por última vez antes de los comicios del 4 de noviembre en el debate que comenzará a las 21:00 horas locales (01:00 GMT) en la Universidad Hofstra en Hempstead, en las afueras de Nueva York.
La economía y la crisis que vive Estados Unidos va a ser el centro del debate. Hoy el índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York volvía a descender y a mediodía perdía 325 puntos, para situarse en 8.980 unidades.
Aunque los mercados se estabilicen, advirtió el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, aún llevará un tiempo el que la economía se recupere.
Ambos candidatos han presentado en los últimos días sendos planes de acción para la economía y harán gala de ellos ante una audiencia de decenas de estudiantes, 3.300 periodistas acreditados "in situ" y cerca de 60 millones de personas frente a los televisores.
El programa del republicano McCain, calculado en unos 52.500 millones de dólares, prevé recortar los impuestos a las plusvalías y a los subsidios de desempleo, así como aumentar la cantidad que un contribuyente puede desgravar por pérdidas en Bolsa.
El demócrata Obama también propone recortar los impuestos a los subsidios de desempleo, pero incluye, además, un aumento de esas prestaciones y la congelación, durante 90 días, de la ejecución de hipotecas en ciertos bancos.
Los dos aspirantes saben que se juegan mucho en este debate, que puede ser decisivo.
A priori, Obama parte en mejor posición. Las encuestas le dan una ventaja media superior a los siete puntos y la última de ellas, difundida por el diario The New York Times y la cadena de televisión CBS, le otorga catorce puntos, el 53 por ciento frente al 39 por ciento.
Los sondeos coinciden en que los estadounidenses consideran a Obama más capaz de hacer frente a los problemas económicos.
Hasta ahora, el candidato demócrata ha vencido en los dos debates anteriores, según las encuestas, pero necesita mantener ese nivel para persuadir al electorado de que es la mejor opción de cara al 4 de noviembre, y cualquier mohín o una palabra inadecuada puede representar un duro tropiezo.
McCain, por su parte, se juega el todo por el todo, pues es su última oportunidad para dar un vuelco a su situación.
Según declaró a Efe el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, McCain se centrará en explicar por qué es el mejor líder para hacer frente a la economía.
"Está claro que en los próximos doce, 24 meses, tendremos que tomar decisiones difíciles. McCain tiene la experiencia, el estilo, el coraje necesarios para tomar decisiones difíciles cuando sea necesario", sostuvo Gutiérrez.
El propio candidato republicano ha advertido que, además de promocionar su plan económico, está dispuesto a atacar a su contrincante y "patearle donde ya saben".
Ha insinuado, también, que sacará a relucir las conexiones de Obama con William Ayers, hoy día un profesor universitario de Pedagogía y antaño miembro del grupo "Weather Underground", que en los años sesenta colocó bombas contra el Pentágono y otros edificios gubernamentales.
En los debates anteriores McCain no hizo referencia a esa conexión, que sí han mencionado tanto él como su compañera de fórmula, Sarah Palin, en diversos mítines y su campaña ha explotado en numerosos anuncios.
El debate de esta noche estará moderado por el periodista de la cadena CBS Bob Schieffer y, a diferencia de los anteriores, en él los candidatos estarán sentados juntos en torno a una mesa, un formato pensado para fomentar la interacción entre ellos.
Cada pregunta del moderador vendrá seguida de una respuesta de un máximo de dos minutos por candidato, tras lo cual habrá cinco minutos para posibles réplicas o respuestas más precisas si el moderador las exige.
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