DÍA INTERNACIONAL DE LA ALIMENTACIÓN
Jueves 16 de octubre de 2008
El impacto del cambio climático sobre la superficie cultivable y el crecimiento de la población mundial previsto para los próximos 50 años son los factores determinantes que "engordan" la crisis alimentaria, que centra los debates en el Día Mundial de la Alimentación.
Las perspectivas del crecimiento poblacional apuntan a que dentro de la primera mitad del siglo se espera que el planeta pase de estar habitado por 6.000 millones de habitantes a 9.000 millones de habitantes. Este crecimiento implica que para 2030 la demanda mundial de alimentos crezca un 30 por ciento, y que para 2050 se duplique la necesidad de alimentos en el mundo.
La limitación de la superficie cultivable del planeta unido a las amenazas del cambio climático hacen suponer que el incremento de la producción mundial de alimentos no vaya a la misma velocidad que su demanda, engordando, aún más si cabe la crisis alimentaria actual.
La integrante del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), Cristina Tirado, advierte de que el impacto que va a tener la crisis alimentaria en la sociedad va a ser "gigantesca y muy grave".
Crisis: menos dinero, menos ayuda a ONGs
La crisis económica afecta a medio mundo y amenaza también con dejar abandonadas a millones de personas que, asistidas por innumerables ONGs, contaban con la ayuda solidaria de nuestros bolsillos.
Así, países y regiones enteras podrían quedarse sin comida y atención médica como consecuencia de la disminución de las aportaciones que tanto los ciudadanos como los propios gobiernos hacían y que se han visto recortadas por la necesidad de “ajustarse los cinturones” por la crisis económica.
La ONG Save The Children ya ha alertado que "los efectos de esta recesión se extenderán a todo el planeta. Con la escasez y el encarecimiento de alimentos en África y Asia, nuestros cooperantes ya están luchando para salvar a decenas de miles de niños de morir por desnutrición. La situación podría derivar en una auténtica catástrofe si, como es previsible, gobiernos y particulares recortan ahora sus ayudas".
Según un portavoz de Naciones Unidas, la crisis amenaza con "reducir de forma sustancial" los 76 mil millones de euros que el mundo ha destinado este año a la ayuda al desarrollo.
Cambio climático y hambre
Según Greenpeace como resultado de una combinación de factores, como el aumento de temperaturas, pérdida de tierras cultivables, escasez de agua, condiciones meteorológicas extremas, enfermedades vegetales o aumento de plagas; la producción alimentaria china caerá un 23 por ciento en 2050 con respecto a los niveles de 2000; una situación que también se dará en muchos otros países.
Las proyecciones del panel de la ONU sobre el clima indican que para evitar los peores efectos que puedan generar olas de calor, inundaciones, sequías y los crecientes niveles del mar, hacia 2020 las emisiones de los países ricos deberán disminuir de 25 a 40 por ciento por debajo de los niveles de 1990.
"Doble revolución verde"
Ante esta situación muchos apuestan por una "doble revolución verde" que apueste por recuperar tierras cultivables y pastos en desuso y la protección del medio ambiente en aras a ralentizar el cambio climático y el calentamiento terrestre.
En esta estrategia surge la apuesta internacional por los biocombustibles, que lejos de adelgazar la crisis alimentaria añaden más peso a los mercados internacionales de materias primas tirando al alza de los precios y dificultando el acceso a la tan perseguida soberanía alimentaria, que no es sino el derecho a hacer al menos una comida diaria.
Tampoco faltan los que retoman la revolución verde, que en su origen fue la implantación de los organismos genéticamente modificados, como solución, aportando variedades más adaptadas al clima y a las adversidades, a la sequía o a la salinidad de las aguas y las plagas.
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