ganador del premio planeta 2008
Jueves 16 de octubre de 2008
Por esta razón, la escritura de la novela se convirtió pronto en "un refugio espiritual, que me ha servido como si me fuera de vacaciones". El proceso creativo, en el que Savater "olvidaba todos los líos y los problemas", sirvió a su autor "para sobrevivir y ojalá que a algún lector le haga el mismo favor", proclama. Con una obra ensayística tan consolidada y una etiqueta ganada a pulso como filósofo polemista, es inevitable que el Savater pensador se intente colar en la novela aunque él mismo asegura: "he intentado que el filósofo no meta baza, porque la gente ya está bastante harta y por eso quería una narración pura, aunque es inevitable que haya alguna continuidad".
En ningún caso, Savater pretendía que el lector, que no necesariamente conoce su obra filosófica, tuviera que contemplar la novela como si fuera la obra de un profesor que da clases de filosofía. "La Hermandad de la Buena Suerte" ha sido definida por Savater como una "novela de aventuras", en la línea de su admirado Robert L. Stevenson, en la que sitúa una trama de intriga en el mundo de las carreras de caballos. Savater nunca ha ocultado su delirio por ese mundo, que, confiesa, le inculcó su padre: "Mi madre era la que me compraba los libros, pero el único momento en el que estaba solo con mi padre era cuando íbamos al hipódromo, pues era un gran aficionado a los caballos".
Ese mundo de los caballos que aparece como trasfondo narrativo sirve al autor como "metáfora de la vida actual": En las carreras de caballos, como en cualquier juego que se sucede en un espacio y un tiempo determinado, "como también pasa en el fútbol o en los toros", intervienen "el azar, la suerte y el resultado es una situación agónica, algo que se parece mucho a nuestro destino". Con un sentimiento de humildad, el filósofo donostiarra espera que "La Hermandad de la Buena Suerte" sea "al menos, la segunda mejor novela escrita en castellano sobre caballos", pues la primera es, en su opinión, "Caballo de copas", del chileno Fernando Alegría.
Novela para leer "sin complicaciones"
Aunque a los nuevos lectores de hoy el mundo de la hípica les pueda resultar lejano, Savater cree que podrán leerla sin complicaciones, puesto que "no se trata de una novela técnica", aunque, asevera, "si sabes algo de ese mundo le encontrarás algunos recovecos de gracia" Al escribir una novela, Savater reconoce que vence una "resistencia", pues "resulta muy difícil salir del encasillamiento de ser articulista y ensayista". Ganar el mediático Premio Planeta le permitirá, revela, que "ahora la gente sí se va a enterar de que también soy novelista y creo que por primera vez me van a hacer caso como autor de novelas".
Los 600.000 euros del galardón mejor dotado de las letras hispanas le proporcionarán "un desahogo económico" que, en definitiva, le permitirán disponer de "más tiempo libre para pensar, para leer, porque de hecho me gusta más leer que escribir". Escribir, confiesa, le da pereza, "porque hay que poner mucho relleno, y eso va en contra de mi gusto. Me impaciento demasiado y tengo que luchar contra la tendencia a explicar la historia en pocas líneas o páginas, que es lo que me pasa como articulista o ensayista".
Sin ánimo de escarnio hacia determinado subgénero de novelas históricas esotéricas, el título de la ganadora del Planeta es un guiño cómico hacia ese tipo de libros y, como el propio autor ironiza, en su novela "no sale ninguna catedral, ni la de Barcelona, ni la de Vitoria, ni Notre Dame, ni ninguna capilla".
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